



Por: Letty Rosamón
El Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA), buque insignia de la formación técnica y tecnológica en la República Dominicana, atraviesa una de las semanas más decisivas de su historia reciente. La sorpresiva destitución de su rector, Rafael Féliz García, mediante el Decreto 39-26 emitido por el presidente Luis Abinader el pasado 23 de enero, ha colocado a la institución en el centro del debate público y académico.
Un gigante tecnológico en plena expansión
La coyuntura actual del ITLA está marcada por un contraste evidente. Mientras la institución exhibe resultados académicos y de expansión que la posicionan como referente regional, enfrenta simultáneamente una crisis de liderazgo administrativo que obliga a una reflexión profunda sobre su gobernanza.
En diciembre de 2025, el ITLA cerró el año con un récord histórico de graduandos y la inauguración de nuevas extensiones en San Francisco de Macorís y Cotuí, consolidando su crecimiento territorial. A esto se suma una tasa de empleabilidad que supera el 92 % y una matrícula que ha escalado hasta los 7,160 estudiantes en educación superior, cifras que lo confirman como el principal motor de talento en áreas estratégicas como desarrollo de software, ciberseguridad y manufactura de dispositivos médicos.
Sin embargo, la salida de Féliz García, motivada por denuncias de presuntas irregularidades en el manejo de personal, ha puesto bajo la lupa la transparencia institucional y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y rendición de cuentas.
El relevo: ¿quién tomará las riendas?
Tras la destitución, el debate público y los sectores académicos han comenzado a barajar posibles nombres para asumir la rectoría. El perfil requerido no es menor: se trata de una posición que debe combinar alta capacidad técnica, experiencia administrativa y una ética intachable, a fin de proteger el prestigio de la única institución académica dominicana acreditada por ABET.
Entre los nombres que han surgido en el debate social y mediático destacan:
Darian Vargas, ingeniero que ha ganado visibilidad como una de las opciones más comentadas, con una propuesta centrada en el fortalecimiento institucional y la transparencia.
Welinton Grullón, abogado y político, señalado por sectores ciudadanos como un perfil con experiencia en gestión pública que podría contribuir a la estabilidad administrativa del ITLA.
Más allá de los nombres, el foco del debate debería estar en el modelo de liderazgo que la institución necesita para esta nueva etapa.
El reto de 2026
Quien asuma la rectoría enfrentará un desafío estratégico de alto impacto: ejecutar el plan de expansión para el período 2026–2027, que contempla la apertura de cuatro nuevas carreras alineadas con las demandas del World Economic Forum y la posible instalación de una nueva extensión en Tenares.
La comunidad académica espera que la nueva designación priorice la continuidad de los programas de becas, la excelencia educativa y la estabilidad institucional, preservando al ITLA como un referente regional en innovación y formación técnica, y alejándolo de las controversias políticas que podrían afectar su misión académica.
Reflexión final
El ITLA se encuentra en una encrucijada. Su éxito académico es innegable, pero su sostenibilidad institucional dependerá de las decisiones que se tomen en este momento clave. Más que un simple relevo administrativo, el país necesita una conducción que garantice continuidad, transparencia y visión de futuro para una de sus instituciones educativas más estratégicas.









