Artículo de Opinión – Roberto Abreu
Las candidaturas independientes se definen como una nominación electiva para ocupar un cargo público sin contar con la aprobación de un partido o movimiento político. Esta figura ha generado un intenso debate en el escenario político dominicano, ya que plantea nuevos desafíos al sistema tradicional de partidos.
El marco legal que establece las candidaturas independientes en República Dominicana se encuentra amparado en la Ley Orgánica 20-23 del Régimen Electoral y en la Ley 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos. Además, la Sentencia TC/0788-24 del Tribunal Constitucional de la República Dominicana confirmó la validez de estas candidaturas dentro del sistema democrático del país.
Cabe destacar que las candidaturas independientes no son una figura nueva en la historia dominicana. Fueron establecidas por primera vez mediante la Ley Electoral No. 386 de 1926, durante el gobierno de Horacio Vásquez.
Los artículos 156 y 157 de la Ley 20-23 contemplan esta modalidad, que permite a ciudadanos participar en procesos electorales sin la necesidad de pertenecer a una organización partidaria.
Un desafío al sistema político
Las candidaturas independientes representan un desafío al sistema democrático tradicional y a los partidos políticos, que históricamente han sido los principales canales de representación política.
Sin embargo, también constituyen una oportunidad para ampliar la participación ciudadana, permitiendo a los dominicanos ejercer el derecho constitucional de elegir y ser elegidos sin necesidad de afiliación partidaria.
En cada proceso electoral se observa un fenómeno preocupante: el aumento de la abstención electoral. Cada cuatrienio, más dominicanos deciden no acudir a las urnas para ejercer este derecho fundamental.
Durante décadas, los partidos políticos no lograron reducir este nivel de abstención. Hoy enfrentan una realidad compleja marcada por el descontento ciudadano.
Entre las causas de este desencanto destacan:
- El incumplimiento de promesas electorales.
- El clientelismo político.
- La falta de renovación de liderazgos.
- La desconexión entre los partidos y la sociedad.
Experiencias internacionales
Las candidaturas independientes ya son una realidad en diversos países del continente americano.
Entre ellos figuran Chile, Venezuela, México, Estados Unidos, Paraguay, El Salvador y Honduras, donde ciudadanos han podido aspirar a cargos legislativos o presidenciales fuera de las estructuras partidarias tradicionales.
Un debate que continúa
Las fuerzas políticas mayoritarias han manifestado su preocupación por esta modalidad e incluso han planteado la posibilidad de modificar o derogar algunos aspectos de la legislación.
Sin embargo, la decisión del Tribunal Constitucional ha marcado un precedente importante en el sistema jurídico dominicano.
Ante este escenario, distintos sectores de la sociedad civil ya se preparan para defender esta figura democrática ante posibles intentos de modificación legislativa.
Una oportunidad para renovar la democracia
Más que una amenaza, las candidaturas independientes pueden representar una oportunidad para que los partidos políticos revisen sus estructuras internas, fortalezcan su institucionalidad y renueven sus liderazgos.
La democracia dominicana necesita partidos fuertes, pero también mecanismos que permitan ampliar la participación ciudadana y fortalecer la confianza en el sistema político.
El reto no es eliminar las candidaturas independientes, sino lograr un equilibrio entre la fortaleza del sistema de partidos y el derecho de los ciudadanos a participar de manera libre en la vida política del país.









