



Santo Domingo, República Dominicana. — La creciente guerra cognitiva y las operaciones de influencia digital impulsadas por inteligencia artificial constituyen una amenaza directa a la estabilidad institucional y a la calidad de la democracia, advirtió el estratega Carlos Rojas durante la conferencia “Liderar en la era de la desinformación”, celebrada en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
La actividad fue organizada por el Club de Ideas Políticas, presidido por Starlin Ruiz, y reunió a académicos, estudiantes y profesionales interesados en el impacto de la tecnología en los sistemas democráticos.
Influencia digital y manipulación algorítmica
Durante su intervención, Rojas explicó que la guerra cognitiva opera directamente sobre el campo mental de la ciudadanía mediante herramientas como el perfilamiento psicográfico, la microsegmentación algorítmica y la automatización masiva de contenidos digitales.
“No se trata de episodios aislados de propaganda, sino de arquitecturas de influencia que operan a escala y en tiempo real”, sostuvo.
El experto indicó que estas estrategias permiten modelar percepciones, inducir conductas y fragmentar el consenso social, debilitando la confianza pública en las instituciones.
Deepfakes y vacío regulatorio
Rojas subrayó la urgencia de actualizar los marcos regulatorios ante el avance de los deepfakes, definidos como audios, imágenes y videos sintéticos hiperrealistas generados mediante inteligencia artificial.
Según explicó, estos contenidos erosionan el “contrato de verdad visual” y aceleran la propagación de desinformación, especialmente en contextos electorales o de alta tensión política.
“Las instituciones avanzan a ritmo analógico frente a ataques digitales en tiempo real. Sin legislación moderna, auditoría algorítmica y responsabilidad de plataformas, la democracia queda expuesta”, afirmó.
Propuestas para fortalecer la resiliencia democrática
El estratega también alertó sobre la interacción de ecosistemas digitales donde agentes de inteligencia artificial generan y amplifican narrativas sin mediación humana significativa, reduciendo los tiempos de verificación y aumentando la velocidad de difusión de contenidos falsos.
Como respuesta, propuso la creación de Cuartos de Crisis Informacional, con equipos especializados en:
Monitoreo OSINT (inteligencia de fuentes abiertas)
Detección de contenidos sintéticos.
Verificación de fuentes
Comunicación institucional basada en evidencia
Finalmente, hizo un llamado a construir un pacto social contra la desinformación que involucre a la familia, el sistema educativo, la clase política, las iglesias y los espacios digitales, como base para una resiliencia democrática sostenida.








