

Santo Domingo.– La República Dominicana proyecta un crecimiento económico sólido de un 4.5% y niveles históricos de inversión extranjera que superan los 5,000 millones de dólares. Sin embargo, esa fortaleza macroeconómica no se refleja con la misma claridad en la realidad cotidiana de los ciudadanos.
Durante su reciente alocución del domingo 22 de marzo, el presidente Luis Abinader describió al país como un “oasis de resiliencia” en medio de un contexto internacional complejo. No obstante, para miles de familias dominicanas, el crecimiento económico parece distante al momento de enfrentar el costo de la vida.
Crecimiento económico vs. costo de vida
Mientras los indicadores macroeconómicos posicionan al país como una de las economías más estables de la región, la percepción ciudadana apunta a otra realidad: el dinero rinde menos.
En supermercados y mercados locales, los consumidores enfrentan precios más altos en alimentos, transporte y servicios básicos, lo que genera una sensación de desconexión entre el discurso oficial y la economía del hogar.
Crisis internacional impacta directamente a RD
El Gobierno ha atribuido parte de esta presión inflacionaria a factores externos, especialmente al conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, que ha elevado el precio del petróleo por encima de los 110 dólares por barril.
Este escenario ha provocado un aumento en los costos de transporte, importaciones y producción, afectando directamente la canasta básica.
Ante esta situación, el Ejecutivo ha dispuesto una inversión de unos 10,000 millones de pesos para contener el impacto en los combustibles y los alimentos.
Aumentos salariales vs. inflación
Como medida de alivio, el Gobierno anunció un incremento salarial del 24% en sectores como la construcción. Sin embargo, economistas advierten que el aumento en los precios de materias primas y fletes podría neutralizar este beneficio antes de que impacte positivamente el poder adquisitivo.
El principal afectado en este escenario es el ahorro familiar, que enfrenta una presión constante para cubrir gastos básicos.
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El reto: que el crecimiento se sienta
El desafío para las autoridades no solo radica en mantener la estabilidad macroeconómica, sino en traducir ese crecimiento en bienestar tangible para la población.
Expertos coinciden en que será clave una correcta focalización de subsidios y políticas públicas que protejan a los sectores más vulnerables, especialmente en un contexto global marcado por la incertidumbre.
Un 2026 de ajustes constantes
El panorama apunta a un año de “ajuste permanente”, donde la resiliencia del país no se medirá únicamente por el crecimiento del PIB, sino por la capacidad de garantizar estabilidad en los hogares dominicanos.
En medio de tensiones globales, el verdadero reto será que la economía no solo crezca en cifras, sino que también se sienta en la mesa de cada familia.










