



El inicio del año 2026 ha sido doloroso para la República Dominicana. En apenas los primeros días del año ya se registran dos feminicidios, una realidad que vuelve a sacudir a la sociedad y que evidencia, una vez más, la urgencia de fortalecer las políticas públicas dirigidas a prevenir y erradicar la violencia contra la mujer.
Los feminicidios no son hechos aislados ni simples estadísticas. Son la manifestación más extrema de una violencia estructural que atraviesa lo social, lo cultural y lo institucional. Cada mujer asesinada representa una familia destruida, hijos en la orfandad y una deuda pendiente del Estado con la protección de los derechos humanos de las mujeres.
Este contexto coloca bajo la lupa a una institución clave: el Ministerio de la Mujer, cuya misión legal y estratégica es diseñar, coordinar y ejecutar políticas públicas orientadas a la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia de género, así como promover la visibilidad, el empoderamiento y la autonomía integral de las mujeres en la República Dominicana.
En medio de este desafío asume la nueva ministra, Gloria Reyes, una funcionaria con una trayectoria que genera altas expectativas. Abogada, con formación académica nacional e internacional, Reyes inició desde muy joven una carrera marcada por el activismo social y político. En 2016 se convirtió en la diputada más joven del Congreso Nacional, impulsando iniciativas clave para la defensa de los derechos de las mujeres, la erradicación de las uniones tempranas y la protección de sectores vulnerables.
Su paso por Progresando con Solidaridad y posteriormente por Supérate consolidó su perfil como gestora de políticas públicas de alto impacto social, liderando procesos de transformación institucional enfocados en la reducción de la pobreza y el empoderamiento económico de las mujeres, un factor determinante en la prevención de la violencia de género.
La designación de Gloria Reyes al frente del Ministerio de la Mujer representa un ascenso político natural, pero también una enorme responsabilidad. El país espera que su experiencia, capacidad de articulación y liderazgo político se traduzcan en resultados concretos, especialmente en un momento en que la violencia contra la mujer debe ser asumida como una emergencia nacional.
Su llegada ocurre además con el respaldo del presidente Luis Abinader, lo que reafirma que la agenda de igualdad, protección y derechos de las mujeres continúa siendo una prioridad del Gobierno dominicano. Sin embargo, el respaldo político debe ir acompañado de acciones firmes, prevención efectiva y una coordinación real entre justicia, seguridad, educación y políticas sociales.
El Ministerio de la Mujer entra así en una nueva etapa. No basta con la continuidad institucional; se impone la necesidad de un salto cualitativo que coloque la prevención en el centro de la acción pública y que convierta el empoderamiento femenino en una política de Estado sostenida y medible.
Las mujeres dominicanas esperan mucho de esta gestión. Y el país también. Porque 2026 no puede ser otro año marcado por el luto y la repetición del fracaso. Tiene que ser el año en que la voluntad política se transforme en protección real y en vidas salvadas.








