

En medio de cuestionamientos por presuntas irregularidades, el presidente Luis Abinader otorgó una pensión especial de RD$90,000 mensuales a una exfuncionaria destituida, generando indignación y preguntas incómodas sobre el manejo de los recursos públicos en el país.
La beneficiaria es Wanda Altagracia García Rondón de Pimentel, exdirectora del Acuario Nacional, quien fue removida del cargo tras denuncias por presuntas irregularidades administrativas.
La decisión quedó formalizada en el decreto 45-26, emitido el pasado 27 de enero, más de dos años después de su salida definitiva de la institución.
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García había sido suspendida en noviembre de 2023 luego de que una investigación periodística revelara que designó a su yerno, Vladimir Stalin Lugo Reyes, como asesor tecnológico del Acuario Nacional.
El caso escaló aún más cuando se vinculó al funcionario con una empresa que presuntamente habría sido beneficiada con contratos dentro de la misma entidad, lo que levantó serias dudas sobre posibles conflictos de interés.
¿Qué está ocurriendo realmente?
Una exfuncionaria cuestionada por presuntas irregularidades termina recibiendo una pensión privilegiada del Estado, lo que para muchos representa un mensaje contradictorio en la lucha contra la corrupción.
¿Por qué esto genera preocupación?
Porque en un país donde miles de dominicanos sobreviven con ingresos mínimos, decisiones como esta alimentan la percepción de impunidad y privilegios dentro del sistema público.
¿Qué podría pasar ahora?
El caso podría generar presión mediática y social para revisar este tipo de beneficios, así como abrir un debate sobre la transparencia en la asignación de pensiones especiales.
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CONTEXTO CLAVE
Las pensiones especiales en República Dominicana han sido históricamente objeto de controversia, especialmente cuando se otorgan a figuras vinculadas a escándalos o cuestionamientos públicos. Este tipo de decisiones suele impactar directamente la confianza ciudadana en las instituciones.
En un país que exige transparencia, decisiones como esta no pasan desapercibidas.
¿Premio o contradicción del sistema?











