
Santo Domingo, República Dominicana. – El empresario Andrés Vander Horst Álvarez analizó el reciente mensaje del ministro de Hacienda, Magín Díaz, señalando que el planteamiento del funcionario apunta a la necesidad de impulsar reformas estructurales que permitan preservar la estabilidad económica y garantizar nuevas fuentes de crecimiento para la República Dominicana.
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Según explicó Vander Horst, el mensaje del ministro debe interpretarse más allá de una simple valoración del desempeño económico reciente.
“El mensaje de Magín, leído con atención, no fue un ejercicio de complacencia. Fue más bien un recordatorio de que la estabilidad económica dominicana es el resultado de decisiones acumuladas durante años y que preservarla exige avanzar en reformas que permitan liberar nuevas fuentes de crecimiento”, sostuvo.
Un contexto económico desafiante
El empresario hizo referencia al reciente conversatorio del ministro de Hacienda durante el almuerzo de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AmchamDR), donde el funcionario señaló que el periodo comprendido entre 2020 y 2025 ha sido uno de los de menor crecimiento global en más de medio siglo.
Este contexto internacional ha convertido en un desafío mantener la estabilidad macroeconómica en economías emergentes como la dominicana.
No obstante, Vander Horst destacó que el planteamiento de Magín Díaz no se centró en una postura defensiva, sino en advertir sobre la necesidad de abordar las distorsiones estructurales del modelo económico dominicano.
El debate sobre la productividad
De acuerdo con el análisis del empresario, uno de los puntos centrales del mensaje del ministro fue colocar la productividad en el centro del debate económico nacional.
Durante décadas, explicó, la economía dominicana ha crecido a un ritmo cercano al cinco por ciento anual, lo que permitió avances significativos en inversión, empleo y reducción de la pobreza.
Sin embargo, ese dinamismo también ocultó algunas debilidades estructurales.
“El modelo dominicano se apoyó principalmente en la acumulación: más capital, más empleo, más construcción. Ese patrón puede sostener el crecimiento durante años, pero no necesariamente mejora la productividad”, explicó Vander Horst.
En ese sentido, señaló que aumentar la productividad implica mejorar el capital humano, reducir trabas regulatorias, fortalecer la competencia y orientar con mayor precisión la inversión pública, además de revisar incentivos económicos que actualmente podrían distorsionar la asignación de recursos.
Reformas con gradualidad
El empresario también advirtió que los mayores riesgos para una economía no suelen surgir únicamente de desaceleraciones temporales, sino de la tendencia a posponer reformas necesarias durante demasiado tiempo.
Experiencias internacionales demuestran que cuando las distorsiones estructurales se acumulan y las reformas se retrasan, el crecimiento potencial de una economía comienza a debilitarse.
Vander Horst Álvarez fue enfático al señalar que República Dominicana no enfrenta actualmente un problema de solvencia, sino un desafío relacionado con la eficiencia del modelo económico.
Entre los aspectos que requieren revisión mencionó tarifas eléctricas que no reflejan los costos reales, subsidios que se vuelven permanentes, impuestos que pierden eficacia con el tiempo y valores catastrales desactualizados.
Sin embargo, sostuvo que estos ajustes deben realizarse con prudencia.
“Las reformas necesitan gradualidad para preservar la estabilidad social y claridad para mantener la confianza de quienes invierten”, afirmó.
Disciplina fiscal y crecimiento
Finalmente, Vander Horst destacó que uno de los mensajes más claros del ministro Magín Díaz fue que el crecimiento económico y la disciplina fiscal no son objetivos opuestos, sino complementarios.
“Sin disciplina fiscal no hay credibilidad. Sin credibilidad no hay inversión. Y sin inversión sostenida resulta difícil aumentar la productividad”, concluyó.







