
Santo Domingo.– El presidente Luis Abinader respaldó la decisión del Ministerio de Deportes de impedir que la selección de fútbol de Haití vuelva a utilizar instalaciones deportivas dominicanas, una medida que elevó a posición oficial del Gobierno la respuesta adoptada tras los incidentes ocurridos alrededor del partido del jueves en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.
El mandatario confirmó el sábado 3 de octubre que la decisión anunciada por el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, representa la postura gubernamental. La restricción había sido comunicada después del encuentro de la Liga de Naciones de la Concacaf que Haití ganó 4-1 y en el que se produjeron forcejeos e intentos de ingreso por la fuerza en uno de los accesos del estadio.
La medida pasa de Deportes a posición del Gobierno
Kelvin Cruz sostuvo que las autoridades no tolerarán hechos de indisciplina o irrespeto en las instalaciones deportivas y anunció que Haití no podrá disputar nuevos partidos en territorio dominicano bajo las condiciones actuales. Un día después, Abinader respaldó públicamente esa línea.

La decisión tiene un peso especial porque el encuentro del 1 de octubre fue el primer partido de la selección haitiana en suelo dominicano en 13 años. La asistencia rondó los 25,000 espectadores, según reportes internacionales sobre el encuentro.
La Embajada de Haití se distancia de las declaraciones de sus jugadores
La controversia no quedó limitada a los incidentes en las graderías. Tras el partido, expresiones de jugadores haitianos sobre La Española y la soberanía dominicana provocaron reacciones políticas y deportivas en República Dominicana.
La Embajada de Haití en Santo Domingo difundió una nota en la que aclaró que esas expresiones fueron realizadas en el contexto de la emoción competitiva y que no representan la posición oficial de la misión diplomática ni del Gobierno haitiano. La representación reafirmó su respeto a la soberanía, la integridad territorial y las instituciones de República Dominicana.
La Federación Dominicana de Fútbol también cuestionó las declaraciones y señaló que evaluaría elevar el caso ante FIFA y Concacaf.
Qué sigue
El punto pendiente es conocer el alcance formal de la prohibición, su duración y si las autoridades deportivas dominicanas establecerán condiciones específicas para una eventual revisión. También queda por ver si Concacaf o FIFA reciben alguna comunicación formal sobre los incidentes y las declaraciones posteriores al partido.
Por ahora, la novedad política es clara: la medida dejó de ser únicamente una decisión del Ministerio de Deportes y cuenta con el respaldo expreso del presidente de la República.
Fuentes: información contrastada con reportes de El Día, DW y la aclaración diplomática recogida por Diario Libre.




