
Moscú/Kyiv. La guerra energética entre Rusia y Ucrania volvió a escalar este martes 15 de septiembre: ataques con drones han obligado a reducir o detener operaciones en varias de las principales refinerías rusas productoras de diésel, mientras ambos países continúan golpeando infraestructura energética.
Según cálculos de Reuters, tres de las seis mayores refinerías rusas de diésel han recortado significativamente su producción o paralizado unidades este mes por daños relacionados con ataques.
La mitad de las grandes refinerías de diésel está afectada
Las seis instalaciones analizadas concentran aproximadamente la mitad de la producción rusa de diésel. Entre las plantas más afectadas figuran Kirishi, Volgogrado y NORSI, de acuerdo con datos de participantes del mercado citados por Reuters.

Kirishi habría detenido operaciones, mientras Volgogrado y NORSI funcionan a alrededor de una cuarta parte de su capacidad normal, según las estimaciones recogidas por la agencia.
La reducción llega en un momento delicado para los mercados globales de combustibles, ya presionados por interrupciones y riesgos de suministro en Oriente Medio.
Rusia y Ucrania siguen atacando infraestructura energética
La escalada ocurre pese a los esfuerzos diplomáticos para reducir los ataques contra instalaciones energéticas. Rusia lanzó cerca de 200 drones durante la noche contra distintas zonas de Ucrania, mientras fuerzas ucranianas atacaron una refinería rusa en Syzran y objetivos vinculados con la producción de drones.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskiy, ha dicho que Kyiv estaría dispuesto a apoyar una pausa en los ataques energéticos si existen garantías creíbles de que Moscú hará lo mismo.
Rusia, por su parte, no había confirmado públicamente un acuerdo formal de cese de ataques energéticos al momento de esta actualización.
Por qué esto importa fuera de Rusia
Rusia es uno de los principales productores y exportadores de productos refinados del mundo. Cuando varias de sus grandes refinerías reducen operaciones de forma simultánea, el impacto puede sentirse en la disponibilidad y en los precios internacionales del diésel.
Ese combustible es esencial para transporte de carga, agricultura, industria y generación de respaldo, por lo que cualquier estrechez prolongada puede trasladarse a costos logísticos en distintos mercados.
Posible efecto para República Dominicana
Para República Dominicana, el efecto no es automático ni inmediato, pero una presión prolongada sobre el mercado internacional del diésel puede aumentar el costo de importación de combustibles y elevar el esfuerzo fiscal requerido para contener variaciones en los precios internos.
El impacto dependerá de la duración de las interrupciones, la evolución del petróleo, la disponibilidad regional de productos refinados y las decisiones del Gobierno dominicano sobre subsidios y precios de los combustibles.
Qué sigue
El mercado seguirá de cerca cuánto tardarán las refinerías afectadas en recuperar capacidad y si Ucrania mantiene su campaña contra instalaciones rusas. También será clave observar si Moscú y Kyiv alcanzan algún mecanismo verificable para limitar los ataques a infraestructura energética.
Mientras eso no ocurra, la combinación de daños en Rusia y riesgos de suministro en Oriente Medio mantiene al diésel como uno de los focos de mayor tensión en los mercados energéticos internacionales.









