
Santo Domingo.– Las brochas de maquillaje acumulan producto, grasa de la piel, células muertas, polvo y microorganismos con cada uso. Por eso, mantenerlas limpias no es solamente una cuestión estética: también forma parte de una rutina básica de higiene para reducir irritación, brotes y contaminación innecesaria de la piel.
La American Academy of Dermatology (AAD) recomienda lavar las brochas aproximadamente cada 7 a 10 días. Cleveland Clinic ofrece una guía más específica según el tipo de producto: semanal para brochas usadas con bases o correctores líquidos, aproximadamente cada dos semanas para las que se usan alrededor de los ojos y hasta una vez al mes para algunas brochas destinadas a productos secos.
En términos prácticos, si utilizas maquillaje todos los días, una limpieza semanal es una buena regla general.

¿Qué acumulan realmente las brochas de maquillaje?
Cada vez que una brocha toca el rostro puede recoger grasa natural de la piel, restos de base, polvo, rubor o corrector, células muertas, polvo ambiental y microorganismos.
Cuando esa misma brocha vuelve al maquillaje y después regresa a la cara, parte de esos residuos puede transferirse nuevamente.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advierte que los cosméticos y sus aplicadores pueden contaminarse con bacterias y hongos y recomienda mantener limpios los recipientes y aplicadores, evitar compartir maquillaje y almacenarlo adecuadamente.
¿Qué puede pasar si no lavas las brochas?
Pueden contribuir a brotes de acné
Una brocha cargada de grasa, maquillaje viejo y suciedad puede favorecer la obstrucción de poros y contribuir a brotes en algunas personas.
Esto no significa que una brocha sucia sea siempre la causa del acné. El acné es una condición multifactorial relacionada, entre otros elementos, con producción de sebo, obstrucción folicular, inflamación, hormonas y predisposición individual.
Mantener los aplicadores limpios simplemente elimina una fuente evitable de grasa, residuos y microorganismos.
Pueden provocar irritación y erupciones
Las cerdas cubiertas de maquillaje seco pueden volverse más rígidas y aumentar la fricción sobre la piel.
La AAD advierte que las brochas sucias pueden relacionarse con brotes y erupciones cutáneas. En algunas personas también pueden aparecer enrojecimiento, ardor o sensibilidad.
Existe riesgo de infección
La acumulación de microorganismos también puede aumentar el riesgo de infecciones, especialmente cuando existe una herida, una lesión de acné abierta o una barrera cutánea alterada.
La AAD menciona entre las posibles complicaciones infecciones bacterianas y fúngicas. Cleveland Clinic también advierte sobre infecciones cutáneas y oculares relacionadas con aplicadores contaminados.
Eso no significa que una brocha sin lavar vaya a causar automáticamente una infección, pero sí que mantenerla limpia reduce un riesgo evitable.
Las brochas de ojos merecen especial atención
El área de los ojos es especialmente sensible.
Cleveland Clinic recomienda lavar aproximadamente cada dos semanas las brochas usadas para sombra, delineador u otros productos alrededor de los ojos, aunque una limpieza más frecuente puede ser razonable si se utilizan a diario o si se ensucian mucho.
La FDA recomienda además mantener limpios todos los instrumentos que se colocan cerca de los ojos y desechar los cosméticos de esa zona si aparece una infección ocular.
¿Y las esponjas de maquillaje?
Las esponjas requieren especial cuidado porque absorben productos líquidos y pueden retener humedad.
Cleveland Clinic advierte que ese ambiente puede favorecer el crecimiento de bacterias y levaduras si la esponja no se limpia y seca correctamente.
Conviene limpiarlas con frecuencia, permitir que se sequen completamente antes de guardarlas y reemplazarlas cuando presenten olor extraño, deterioro, cambios de textura o manchas persistentes.
Cómo lavar correctamente las brochas de maquillaje
La AAD propone un procedimiento sencillo que no requiere productos costosos.
- Moja solo las cerdas. Coloca la punta de la brocha bajo agua tibia y evita sumergir la zona donde las cerdas se unen al mango, porque el agua puede debilitar el adhesivo.
- Usa un limpiador suave. Puede ser un champú suave o un producto diseñado para brochas.
- Masajea con delicadeza. Frota suavemente la punta de la brocha en la palma de la mano hasta formar espuma.
- Enjuaga hasta que el agua salga limpia. Si todavía sale pigmento, repite el proceso.
- Retira el exceso de agua. Presiona suavemente con una toalla limpia o papel absorbente. No retuerzas las cerdas.
- Déjalas secar acostadas. Colócalas horizontalmente sobre una toalla, preferiblemente con las cerdas sobresaliendo ligeramente del borde de una superficie.
La AAD desaconseja dejar secar las brochas de pie inmediatamente después del lavado, porque el agua puede descender hacia la unión del mango y aflojar el pegamento.
Nunca compartas tus brochas
La FDA y la AAD recomiendan no compartir maquillaje ni aplicadores.
Cuando dos personas utilizan la misma brocha, esponja o producto para ojos, también pueden intercambiar microorganismos.
En maquillaje profesional, los aplicadores reutilizables deben limpiarse adecuadamente entre clientes y los productos deben manipularse con protocolos de higiene más estrictos.
¿Cuándo hay que reemplazar una brocha?
Una brocha no dura para siempre.
Conviene reemplazarla cuando pierde muchas cerdas, se deforma, las fibras se vuelven ásperas, ya no conserva su forma o continúa acumulando residuos incluso después de lavarla.
Cleveland Clinic recomienda cambiar las brochas cuando están desgastadas, deshilachadas o han perdido su forma original.
Una rutina sencilla para mantenerlas limpias
- Brochas de base y corrector líquido: aproximadamente una vez por semana.
- Brochas de ojos: alrededor de cada dos semanas.
- Brochas de productos secos: pueden espaciarse más, aunque la AAD recomienda como regla general lavarlas cada 7–10 días.
- Esponjas: limpieza frecuente y secado completo.
- Aplicadores compartidos: evitar compartirlos; en uso profesional deben limpiarse entre personas.
No es necesario obsesionarse con esterilizar las herramientas diariamente. La clave es evitar que pasen semanas o meses acumulando maquillaje, grasa y humedad.
¿Qué pasa si tienes acné?
Tener acné no significa que debas lavar agresivamente la piel o las herramientas varias veces al día.
Mayo Clinic recuerda que lavar o frotar demasiado el rostro puede irritar la piel y empeorar el acné.
Una estrategia más razonable combina limpieza suave de la piel, maquillaje no comedogénico cuando corresponda, brochas limpias y evitar manipular las lesiones.
Si los brotes son persistentes, dolorosos o dejan marcas, conviene consultar a un dermatólogo.
La conclusión
Una brocha puede parecer limpia y aun así contener residuos entre las cerdas.
Si utilizas maquillaje con frecuencia, lavar tus brochas aproximadamente una vez por semana o cada 7 a 10 días es una buena regla práctica.
Más que una cuestión de apariencia, se trata de una medida sencilla de higiene que puede ayudar a reducir irritación, brotes y contaminación innecesaria.
Fuentes consultadas
- American Academy of Dermatology, frecuencia y procedimiento recomendado para limpiar brochas de maquillaje.
- Cleveland Clinic, frecuencia según tipo de brocha y riesgos de contaminación.
- U.S. Food and Drug Administration, seguridad microbiológica de cosméticos y prevención de contaminación.
- U.S. Food and Drug Administration, recomendaciones de seguridad para cosméticos y aplicadores utilizados cerca de los ojos.
- Mayo Clinic, cuidados generales para piel con acné y prevención de irritación por lavado excesivo.









