



Santo Domingo. – Una verdadera explosión de orgullo nacional se vivió la tarde del lunes cuando el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, encabezó el recibimiento oficial al equipo que representará a la República Dominicana en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, reafirmando el respaldo institucional y el entusiasmo del país ante uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.
La delegación arribó al país por el Aeropuerto Internacional José Francisco Peña Gómez, procedente de Miami en un vuelo chárter, para iniciar su preparación final antes del esperado debut.
Un recibimiento cargado de dominicanidad
Al llegar al hotel, los peloteros fueron sorprendidos con la música en vivo del reconocido merenguero típico El Prodigio, quien puso el ritmo a una celebración espontánea que contagió a jugadores, familiares y huéspedes.
El colorido estuvo a cargo del Ballet Folclórico del Ministerio de Turismo, que aportó identidad cultural y tradición al acto. Un back panel con los mensajes “Los mejores del mundo”, “¡Orgullo dominicano!” y “Bienvenidos” enmarcó el momento.
El ministro Kelvin Cruz saludó personalmente a cada jugador y expresó un mensaje de confianza:
“Hemos querido realizar este recibimiento para decirle a nuestras estrellas que estamos orgullosos del equipo que tenemos y que su país los respalda.”
La energía del encuentro alteró incluso la rutina del hotel, cuyos colaboradores y visitantes se sumaron a la celebración para fotografiarse y compartir con las estrellas del béisbol dominicano.
Preparación estratégica antes del debut
La selección dominicana disputará dos partidos de fogueo ante los Tigres de Detroit, como parte de su preparación oficial antes de su debut el próximo viernes frente a la novena de Nicaragua en el Clásico Mundial de Béisbol 2026.
Estos encuentros servirán para afinar detalles tácticos y fortalecer la cohesión del grupo, que llega con altas expectativas y la presión natural de una nación que respira béisbol.
Respaldo institucional y expectativa nacional
El recibimiento encabezado por el Ministerio de Deportes no solo tuvo carácter simbólico, sino estratégico: enviar un mensaje claro de unidad y respaldo absoluto a un equipo que representa la identidad deportiva dominicana ante el mundo.
Con una plantilla cargada de talento y experiencia en Grandes Ligas, la República Dominicana se posiciona como una de las favoritas del torneo.
El país vuelve a soñar.







