
Por Máximo Miñoso Santoni
Director de La República | Artículo de opinión
No mantengo con Eduardo Sanz Lovatón un vínculo de amistad personal, pero cuando me ve me llama «amigo». Tampoco tengo una relación cercana en lo privado; incluso se me dificulta llamarlo «Yayo», a pesar de que su apodo es más conocido que su propio nombre. No conozco mucho de su vida personal, aunque sé que, al igual que a mí, le gusta disfrutar de un cerdo asado o de un buen chicharrón, en modo balanceado.
Mis oportunidades de tratarlo se han dado por coincidencias en eventos institucionales, tanto dentro como fuera de la República Dominicana. Precisamente por esa independencia, me resulta posible valorar su trayectoria con la objetividad de un ciudadano que observa la función pública desde los hechos y sus resultados, más allá de la destreza política que bien maneja.

La realidad muestra que estamos ante un perfil gerencial que ha sabido actuar como un firme punto de equilibrio en los momentos más complejos del escenario nacional.
El consenso como herramienta política
Como miembro del Partido Revolucionario Moderno (PRM), ha sabido desempeñarse con serenidad y visión en las distintas etapas de la organización, colaborando estrechamente con el hoy presidente Luis Abinader, con Carolina Mejía y, recientemente, brindando su apoyo a David Collado.
Su constante ha sido siempre privilegiar el entendimiento por encima de los matices, las diferencias o los desacuerdos.
Diálogo con sectores comerciales
Esa facultad para promover el consenso se ha trasladado con naturalidad a la administración del Estado. En el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), ha encabezado mesas de diálogo con el sector de provisiones y el Consejo Nacional del Comercio en Provisiones (CNCP), con el propósito de proteger el abastecimiento y garantizar la canasta básica de la familia dominicana.
Ante la amenaza de un paro nacional por parte del sector comercio, optó por la vía de la concertación y abrió las puertas del ministerio a la Federación Dominicana de Comerciantes. De la misma manera, medió con la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) para abordar el conflicto de las comisiones por el uso de tarjetas en las estaciones de combustible.
Por estos hechos y como observador independiente, reconozco en Eduardo Sanz Lovatón a un político victorioso y a un eficiente gestor de gobierno que aporta soluciones reales a través del diálogo y la mediación.
Las valoraciones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.
Publicado originalmente en La República el 10 de octubre de 2026.









