
El 2 de noviembre reúne en República Dominicana una conmemoración profundamente arraigada en la vida familiar y un episodio documentado de su pasado colonial: el Día de los Fieles Difuntos y la real cédula de 1560 que ordenó intervenir en un conflicto sobre tierras y pastos en Santo Domingo.
2 de noviembre: Día de los Fieles Difuntos
En esta fecha, numerosas familias dominicanas recuerdan a sus seres queridos fallecidos mediante visitas a los cementerios, ofrendas florales, oraciones y celebraciones religiosas. Para la tradición católica, es una jornada dedicada especialmente a la memoria y la oración por quienes han muerto.
La conmemoración figura en los recursos educativos dominicanos: el portal Educando explica su significado religioso y el calendario escolar 2018-2019 del Ministerio de Educación incluye el 2 de noviembre entre las efemérides del mes, bajo la denominación Día de los Difuntos.

¿Es feriado el 2 de noviembre de 2026? No. Aunque tiene importancia religiosa y cultural, el lunes 2 de noviembre no está incluido entre los días feriados nacionales de 2026. El calendario anunciado por el Ministerio de Trabajo establece que el descanso correspondiente al Día de la Constitución, cuya fecha histórica es el 6 de noviembre, se traslada al lunes 9.
1560: una real cédula por tierras y pastos en Santo Domingo
El 2 de noviembre de 1560 se expidió en Toledo, España, una real cédula dirigida al presidente y los oidores de la Real Audiencia de Santo Domingo. La disposición ordenaba escuchar a las partes y administrar justicia en una disputa relacionada con el uso común de pastos, montes y abrevaderos.
Según la transcripción conservada en Documentos para el estudio de la historia colonial de Santo Domingo (1511-1560), tomo I, página 289, publicada por el Archivo General de la Nación, el gobierno municipal de Santo Domingo reclamaba frente a la ocupación de terrenos vinculados con el llamado Hato de la Lima. El documento menciona a Cristóbal Colón y Toledo, nieto del almirante, y al mercader Martín García, a quien se había vendido el hato.
La reclamación planteaba que determinadas tierras debían conservarse para el aprovechamiento común de los vecinos y cuestionaba la extensión ocupada por el comprador. En lugar de resolver de inmediato a favor de una de las partes, la Corona encargó a la Real Audiencia que examinara el caso, oyera a los interesados e impartiera justicia.
¿Por qué importa este documento?
La cédula muestra una tensión temprana de la sociedad colonial entre el aprovechamiento colectivo de recursos naturales y las pretensiones particulares sobre la tierra. También ilustra el papel que desempeñaba la Real Audiencia en las disputas de la isla Española.
En 2026 se cumplen 466 años de la expedición de aquella orden. La Historia del Poder Judicial Dominicano, apéndice A, confirma la fecha, identifica a Cristóbal Colón y Toledo como nieto del navegante y explica que los jueces debían decidir después de escuchar a las partes.
Así, el 2 de noviembre permite recordar dos dimensiones distintas de la memoria dominicana: las tradiciones con las que las familias honran a sus fallecidos y los documentos que ayudan a comprender cómo se organizaban la propiedad y la justicia durante la época colonial.









