
SANTO DOMINGO.– El actor y cantante dominicano Héctor Aníbal se adentra en uno de los personajes más importantes de la historia musical nacional al interpretar a Eduardo Brito, el célebre barítono cuya trayectoria estuvo marcada por el talento, la superación, el éxito internacional y un desenlace trágico.
La interpretación forma parte de “Brito”, una obra teatral escrita por Reynaldo Disla, dirigida por Manuel Chapuseaux y producida por Dunia De Windt, que llegará a la Sala Ravelo del Teatro Nacional Eduardo Brito del 21 al 30 de agosto de 2026.
Más allá de representar a una figura histórica, el proyecto ha llevado a Héctor Aníbal a profundizar en la dimensión humana del artista y en una vida que, según ha explicado, estuvo marcada por constantes momentos de caída y reconstrucción.

La resiliencia de Eduardo Brito
Una de las características que más ha impactado a Héctor Aníbal durante su preparación es la capacidad de Brito para levantarse ante las adversidades.
El actor investigó la trayectoria del artista, escuchó sus grabaciones y estudió las características de su voz para acercarse al personaje. El reto musical es particular: Brito era barítono, mientras Héctor Aníbal es tenor, por lo que el intérprete ha trabajado para aproximarse al registro y estilo del cantante dentro de las posibilidades de su propia voz.
“La vida siempre le tenía algo que lo obligaba a comenzar de nuevo”, expresó Héctor Aníbal al reflexionar sobre la historia del artista.
La obra recorre esos episodios de una existencia intensa: desde los orígenes humildes de Brito hasta su ascenso artístico y sus presentaciones fuera de República Dominicana. Su carrera lo llevó a Nueva York, España y otros escenarios internacionales, además de realizar giras por diferentes países del Caribe y América Latina.
Del origen humilde a los escenarios internacionales
Eduardo Brito nació en Puerto Plata en 1906 y logró abrirse paso pese a una formación académica limitada y condiciones económicas adversas. Su talento terminó convirtiéndolo en una de las voces dominicanas de mayor proyección de su época.
Durante la década de 1930 realizó grabaciones en Nueva York y posteriormente se integró a una compañía de zarzuela dirigida por el compositor cubano Eliseo Grenet, experiencia que lo llevó a Europa. El éxito alcanzado permitió que desarrollara incluso su propia compañía artística.
Pero su carrera también estuvo condicionada por acontecimientos que escapaban de sus manos. La crisis económica y los conflictos europeos alteraron distintos momentos de su trayectoria, mientras que posteriormente su salud comenzó a deteriorarse. Brito murió el 5 de enero de 1946 en el antiguo manicomio de Nigua.
Esa combinación de gloria y tragedia constituye uno de los ejes dramáticos de “Brito”.
Un homenaje para las nuevas generaciones
La producción busca que la historia de Eduardo Brito no permanezca únicamente asociada al nombre de una institución cultural. El Teatro Nacional lleva oficialmente su nombre desde 2006, como reconocimiento a la importancia del barítono dentro del patrimonio artístico dominicano.
Para sus realizadores, uno de los principales propósitos de la obra es precisamente acercar a estudiantes y jóvenes a la figura del cantante, explicando quién fue, qué aportó a la cultura dominicana y por qué su nombre ocupa un lugar tan visible en la memoria cultural del país.
La puesta en escena no está concebida como un musical tradicional. Se trata de una obra teatral que utiliza la música como parte de la narración y en la que Héctor Aníbal interpreta piezas asociadas al repertorio de Brito. La historia será reconstruida a través de personajes que estuvieron vinculados a su vida, incluida su esposa, Rosa Elena Bobadilla.
El elenco incluye además a Elvira Taveras, Orestes Amador, Augusto Feria, Ernesto Báez, Lidia Ariza y Michelle Cruz, junto a otros intérpretes.
Con “Brito”, Héctor Aníbal asume así el desafío de colocar rostro, voz y emoción contemporánea a un artista que alcanzó escenarios internacionales hace casi un siglo. Al mismo tiempo, el montaje abre una nueva oportunidad para que el público dominicano redescubra una historia de talento, resistencia y tragedia detrás de uno de los nombres fundamentales de la música nacional.









