
El avance de los hutíes en Yemen abrió este fin de semana un nuevo foco de riesgo para el comercio y la energía mundial: el grupo respaldado por Irán tomó la isla de Perim, también conocida como Mayun, situada en el estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas estratégicas que conectan el mar Rojo con el golfo de Adén.
La escalada ocurre mientras los combates en Yemen se intensifican y los mercados ya enfrentan fuertes tensiones por otras interrupciones en Oriente Medio. La posición de la isla permite vigilar y potencialmente amenazar el tránsito por un paso utilizado por buques comerciales y petroleros que se dirigen hacia el canal de Suez.
Por qué Perim cambia el mapa del conflicto
Perim se encuentra en el centro del Bab el-Mandeb, un estrecho de apenas decenas de kilómetros de ancho. Su control ofrece una posición geográfica privilegiada sobre una vía por la que transitan petróleo, combustibles y mercancías entre Asia, Europa y el Mediterráneo.

Reuters y AP reportaron que la toma de la isla forma parte de una ofensiva hutí más amplia en la costa yemení del mar Rojo. El movimiento ha reactivado temores de una expansión de la guerra civil y de nuevas amenazas contra la navegación internacional.
El riesgo no es solo militar
La importancia del Bab el-Mandeb radica en que constituye uno de los grandes cuellos de botella del transporte marítimo. Si la navegación se vuelve más peligrosa, las navieras pueden verse obligadas a desviar buques por el cabo de Buena Esperanza, una ruta más larga que aumenta tiempos, seguros y costos de combustible.
El estrecho ya sufrió fuertes disrupciones desde 2023 por ataques hutíes contra embarcaciones. Una nueva etapa de hostilidades podría volver a trasladar esos costos a cadenas de suministro, fletes y precios de energía.
Arabia Saudita y Estados Unidos, bajo presión
La ofensiva coincide con ataques contra infraestructura saudita y con llamados de Riad a reforzar la seguridad regional. Según Reuters, Estados Unidos ha evitado por ahora una intervención militar directa contra los hutíes y se ha limitado a apoyar con inteligencia y otras capacidades.
La situación obliga a los países del Golfo a evaluar una combinación de defensa, negociación y protección de rutas comerciales en un momento de creciente tensión con Irán.
Qué podría significar para República Dominicana
República Dominicana no depende directamente de esa ruta para todo su abastecimiento, pero sí está expuesta a los efectos globales de un encarecimiento del petróleo, el diésel, los fletes y los seguros marítimos.
Una interrupción prolongada en Bab el-Mandeb puede repercutir en precios internacionales y elevar los costos de importación. El impacto local dependerá de la duración de la crisis y de cuánto se traslade a los mercados energéticos y de transporte en las próximas jornadas.









