
Santo Domingo. La República Dominicana llega al cierre de 2026 con una señal política contradictoria: mientras siete de cada diez ciudadanos consideran que no puede haber democracia sin elecciones, un 61 % afirma que no le importaría un gobierno no democrático si logra resolver los problemas del país.
Los datos forman parte del Informe Latinobarómetro 2026, divulgado el 2 de octubre por la Corporación Latinobarómetro, que analiza la evolución de la democracia y la confianza institucional en América Latina.
Apoyo a la democracia queda por debajo de la mitad
La medición sitúa en 47 % el apoyo a la democracia en República Dominicana, por debajo del 52 % reportado como promedio regional. Al mismo tiempo, 70 % de los consultados sostiene que no puede existir democracia sin elecciones.

Ese contraste sugiere que una parte importante de la población sigue valorando el voto como mecanismo esencial, pero muestra mayor disposición a aceptar fórmulas de poder menos democráticas cuando percibe que pueden ofrecer resultados concretos.
La lectura requiere cautela: aceptar en una encuesta la frase de que un gobierno no democrático sería tolerable bajo determinadas condiciones no equivale necesariamente a respaldar una dictadura ni permite atribuir una sola causa a esa respuesta.
“Mano dura” y representación política
Otro indicador que sobresale es el respaldo a la llamada “mano dura”: 69 % de los dominicanos consultados apoya esa idea, según los resultados del estudio difundidos este sábado. El dato aparece en un contexto regional donde la seguridad, el crimen organizado y la capacidad del Estado para resolver problemas cotidianos tienen cada vez más peso en la evaluación de los gobiernos.
La representación legislativa también muestra desgaste. Un 68 % dice no sentirse representado por el Congreso Nacional, mientras 31 % afirma sentirse representado por sus senadores y diputados.
En contraste, 43 % considera que en el país se ha avanzado “mucho o algo” en la reducción de la corrupción en las instituciones del Estado, una percepción que coloca a República Dominicana entre los países mejor valorados de la región en ese indicador.
Qué revela la combinación de cifras
El principal hallazgo no está en una sola respuesta, sino en la convivencia de varias: baja adhesión declarada a la democracia como sistema, fuerte defensa del voto, desconfianza hacia la representación congresual y apertura a soluciones de autoridad.
Para partidos, instituciones y organizaciones cívicas, el resultado plantea un desafío de legitimidad: no basta con preservar elecciones competitivas si una mayoría siente que los mecanismos democráticos no traducen sus demandas en respuestas efectivas.
El informe de Latinobarómetro ofrece una fotografía de opinión pública, no un pronóstico electoral. Sus resultados sirven para medir percepciones y actitudes y deben interpretarse junto con el contexto político, económico, institucional y de seguridad del país.
Qué sigue
La publicación abre espacio para comparar estos resultados con futuras mediciones nacionales y con indicadores de confianza en instituciones, seguridad y representación política. También ofrece una referencia relevante de cara al ciclo electoral dominicano que culminará en 2028.









