
con la estructura investigada. Maldonado no debe ser presentado como condenado mientras su proceso no concluya, pero su presencia en el expediente vuelve a colocar sobre la mesa el mismo problema.
¿Cuántas veces puede un partido responder que se trata exclusivamente de casos individuales antes de revisar seriamente quién entra, quién recibe una candidatura y de dónde sale el dinero que financia determinadas campañas?
Ningún partido puede garantizar que todos sus integrantes serán personas intachables. Sería absurdo exigirlo. Lo que sí se puede exigir es que una organización que gobierna el país explique cuáles filtros utiliza cuando entrega una candidatura, cómo verifica patrimonios y financiamientos y qué hace cuando uno de sus representantes termina sentado ante un tribunal por narcotráfico.

El PRM ha proclamado públicamente una posición firme contra el narcotráfico. Muy bien. Entonces, que esa firmeza pueda medirse también en documentos, decisiones disciplinarias y controles internos, no solamente en comunicados difundidos después de cada escándalo.
Miguel Gutiérrez fue condenado en Estados Unidos. Edickson Herrera fue condenado en Estados Unidos. Rosa Amalia Pilarte fue condenada en República Dominicana. Yamil Abreu fue extraditado. Operación Falcón colocó en expedientes judiciales señalamientos sobre dinero del narcotráfico y financiamiento político.
No todos tienen la misma condición jurídica y este artículo no pretende otorgársela. El condenado es condenado; el acusado continúa siendo acusado y el señalado mantiene todos sus derechos mientras no exista sentencia. Esa diferencia es indispensable para hablar con responsabilidad.
Pero la responsabilidad jurídica individual tampoco puede utilizarse como cortina para evitar la responsabilidad política.
Porque detrás de cada candidatura hubo una organización que la aprobó. Detrás de cada boleta hubo un partido que permitió colocar ese nombre. Y detrás de cada posición obtenida hubo unas siglas que sirvieron para conquistar poder.
Después de tantas condenas, extradiciones y expedientes, el problema ya no consiste solamente en preguntarse quién cayó.
La pregunta más incómoda para el PRM es otra: ¿cómo llegaron tantos hasta ahí?
Alfonso Benoit
Periodista y analista político









