
La crisis alimentaria de Haití afecta actualmente a más de 5.94 millones de personas, equivalentes al 53 % de la población analizada, y podría agravarse hasta alcanzar a 6.35 millones entre marzo y junio de 2027. Las cifras forman parte de una nueva evaluación publicada este miércoles 28 de octubre de 2026 por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC), con el respaldo de organismos humanitarios.
La evaluación sitúa a 1.8 millones de personas en la fase 4, denominada emergencia, dentro del período que va de septiembre de 2026 a febrero de 2027. Se trata de un nivel de privación alimentaria particularmente grave, no de una declaración de hambruna generalizada en todo el país.
Qué dicen las cifras y qué se proyecta
El informe publicado por IPC distingue dos períodos. Para septiembre de 2026 a febrero de 2027, estima más de 5.94 millones de personas en crisis alimentaria o una fase peor. Para marzo a junio de 2027, proyecta 6.35 millones, el 57 % de la población analizada, con casi dos millones en emergencia.

La diferencia es importante: los 6.35 millones corresponden a una proyección, no a una cifra de afectados ya registrada. También evidencia el riesgo de que la situación empeore si no cambian las condiciones de seguridad, producción y acceso a la asistencia.
Violencia, desplazamiento y precios presionan a las familias
La inseguridad y el control de rutas por grupos armados dificultan el traslado de alimentos y el funcionamiento de mercados. A ello se suman el desplazamiento interno, el encarecimiento de productos básicos, la pérdida de ingresos y los efectos climáticos asociados a El Niño sobre la agricultura.
Según el análisis difundido por IPC, el desplazamiento alcanza aproximadamente a 1.49 millones de personas. El Programa Mundial de Alimentos advirtió este miércoles que las necesidades continúan aumentando y que la ayuda disponible es insuficiente para revertir la tendencia.
Por qué importa para República Dominicana
La República Dominicana comparte con Haití una frontera terrestre y vínculos comerciales y humanos. El deterioro de la seguridad alimentaria en el país vecino es, por tanto, un factor relevante para el seguimiento regional de la asistencia humanitaria y la estabilidad fronteriza.
Sin embargo, el informe alimentario no permite concluir por sí solo que habrá un aumento concreto de cruces fronterizos. Esa sería una consecuencia que necesitaría evidencia propia.
Qué sigue
Los próximos meses serán decisivos para comprobar si la asistencia llega a las zonas más afectadas y si mejora la circulación de alimentos. La nueva proyección de IPC ofrece una referencia verificable para evaluar la evolución de la crisis sin confundir estimaciones futuras con balances actuales.








