
República Dominicana acumuló 1,478 muertes vinculadas a siniestros viales entre enero y octubre de 2026, según datos atribuidos al Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI) del Intrant.
La cifra vuelve a colocar la seguridad vial entre los principales retos de salud pública y movilidad del país, con un impacto que se extiende a familias, servicios de emergencia y al sistema hospitalario.
Una cifra que refleja un problema persistente
El balance de los primeros diez meses del año muestra que la mortalidad en las carreteras y calles dominicanas continúa en niveles preocupantes. El dato incluye fallecimientos registrados en distintos tipos de siniestros y sirve como referencia para medir la magnitud del problema.

Las autoridades han insistido en medidas de prevención, fiscalización y educación vial, pero la persistencia de una alta cantidad de víctimas evidencia la necesidad de reforzar el cumplimiento de las normas y la gestión de riesgos en las vías.
El costo humano y social
Cada muerte en el tránsito implica consecuencias para familias y comunidades, además de presión sobre hospitales, ambulancias y organismos de respuesta. En República Dominicana, los motociclistas siguen figurando entre los grupos de mayor exposición a hechos viales.
El desafío no se limita a la fiscalización. También abarca infraestructura segura, uso correcto del casco y cinturón, control de velocidad, conducción bajo efectos del alcohol y educación permanente para conductores y peatones.
Qué sigue
El cierre de 2026 permitirá comparar el comportamiento final del año con periodos anteriores y medir si las estrategias de prevención logran reducir la mortalidad. Mientras tanto, el acumulado de 1,478 fallecidos entre enero y octubre mantiene la presión sobre las instituciones responsables de seguridad vial.




