
La resistencia a la insulina ocurre cuando las células de los músculos, la grasa y el hígado no responden adecuadamente a esta hormona y tienen más dificultad para utilizar la glucosa disponible en la sangre.
El páncreas intenta compensarlo produciendo más insulina. Durante un tiempo puede conseguir que la glucosa permanezca dentro de valores normales, pero algunas personas pueden desarrollar prediabetes y, con el tiempo, diabetes tipo 2.
Uno de los aspectos que hacen importante este problema es que puede existir sin provocar síntomas evidentes.

¿Para qué sirve la insulina?
La insulina es una hormona producida por el páncreas. Después de comer, cuando aumenta la glucosa en sangre, facilita su entrada a las células de músculos, grasa e hígado para que pueda utilizarse como fuente de energía.
Cuando esas células responden menos a la señal de la insulina, el organismo necesita producir una cantidad mayor para conseguir un efecto similar.
¿Resistencia a la insulina y prediabetes son lo mismo?
No. Una persona puede presentar resistencia a la insulina antes de que la glucosa alcance los niveles utilizados para diagnosticar prediabetes.
La prediabetes significa que la glucosa está por encima del rango considerado normal, pero todavía no alcanza los criterios establecidos para diabetes.
De acuerdo con el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos (NIDDK), los valores habitualmente utilizados para identificar prediabetes en personas no embarazadas incluyen:
- hemoglobina A1C de 5.7 % a 6.4 %;
- glucosa plasmática en ayunas de 100 a 125 mg/dL;
- glucosa de 140 a 199 mg/dL dos horas después de una prueba oral de tolerancia a la glucosa.
La interpretación de estos resultados debe realizarla un profesional de salud considerando el contexto de cada paciente.
¿Cuáles son los síntomas de resistencia a la insulina?
Muchas personas no presentan ningún síntoma. Por eso, sentirse bien no garantiza que el metabolismo de la glucosa esté funcionando de manera óptima.
En algunas personas puede aparecer acantosis nigricans, un oscurecimiento y engrosamiento de la piel que suele observarse en el cuello o las axilas. También pueden aparecer pequeños crecimientos cutáneos en esas zonas.
Estas manifestaciones no permiten establecer por sí solas un diagnóstico.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Entre los factores asociados con mayor probabilidad de resistencia a la insulina o prediabetes se encuentran:
- sobrepeso u obesidad;
- acumulación importante de grasa abdominal;
- poca actividad física;
- antecedentes familiares de diabetes tipo 2;
- presión arterial alta;
- alteraciones del colesterol;
- antecedentes de diabetes gestacional;
- síndrome de ovario poliquístico;
- apnea del sueño y otros problemas relacionados.
La edad también influye en el riesgo, aunque la diabetes tipo 2 puede aparecer en personas jóvenes.
¿La barriga puede tener relación?
La acumulación de grasa alrededor del abdomen y de los órganos internos se relaciona con mayor riesgo metabólico. NIDDK identifica el exceso de grasa abdominal, especialmente la grasa visceral, como un factor importante asociado con resistencia a la insulina.
Eso no significa que todas las personas con exceso de peso tengan resistencia a la insulina ni que una persona delgada esté automáticamente libre de riesgo.
¿Cómo se detecta?
En la práctica clínica, normalmente no se realiza una prueba específica para diagnosticar directamente la resistencia a la insulina. NIDDK señala que las técnicas más precisas para medirla son complejas y se utilizan principalmente en investigación.
Los profesionales evalúan factores de riesgo, antecedentes, peso, cintura, presión arterial y otras variables metabólicas. También pueden solicitar pruebas como A1C, glucosa plasmática en ayunas o tolerancia oral a la glucosa para identificar prediabetes, diabetes u otras alteraciones del metabolismo de la glucosa.
La prueba más apropiada dependerá del caso.
¿Se puede mejorar la sensibilidad a la insulina?
En muchas personas, sí. La actividad física, una alimentación adecuada y, cuando corresponde, la reducción de peso pueden mejorar la forma en que el organismo utiliza la insulina.
En el Programa de Prevención de la Diabetes patrocinado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, perder aproximadamente entre 5 % y 7 % del peso inicial, junto con cambios de estilo de vida, se asoció con una reducción importante del riesgo de progresar a diabetes tipo 2 en personas de alto riesgo.
Eso no significa que exista una fórmula única para todos los pacientes.
¿Debes eliminar completamente los carbohidratos?
No necesariamente. La alimentación puede individualizarse según peso, actividad física, condiciones médicas, medicamentos y objetivos personales.
Más que adoptar dietas extremas por cuenta propia, una persona con prediabetes, diabetes o alto riesgo metabólico puede beneficiarse de orientación médica y nutricional.
¿Cuándo conviene hacerse una evaluación?
Si existen varios factores de riesgo, antecedentes familiares o resultados previos de glucosa elevados, conviene conversar con un profesional de salud sobre las pruebas apropiadas.
Detectar una alteración metabólica temprano ofrece la oportunidad de intervenir antes de que progrese.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta, diagnóstico ni tratamiento médico.







