
Por Yoarem Monegro
El tráfico ilícito de armas y la expansión del crimen organizado plantean desafíos de seguridad para República Dominicana y el Caribe. La ubicación geográfica del país, las rutas marítimas y la frontera con Haití forman parte de un escenario regional en el que confluyen armas, narcotráfico y redes criminales transnacionales.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) define el tráfico de armas de fuego como una actividad vinculada a distintas formas de delincuencia organizada. INTERPOL, por su parte, advierte que el terrorismo comprende amenazas complejas y transnacionales que requieren cooperación e intercambio de información entre autoridades.

Armas que circulan por el Caribe
Los datos disponibles confirman una fuerte presencia de armas de origen estadounidense entre las recuperadas y rastreadas en países del Caribe. Un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO), basado en datos de la ATF correspondientes a 2018-2022, señala que el 73 % de 7,399 armas rastreadas en la región procedía de Estados Unidos. Entre las armas vinculadas a un comprador minorista estadounidense, Florida, Georgia y Texas figuraban como los principales estados de origen.
Un estudio de UNODC sobre los mercados criminales de Haití también documenta rutas y modalidades de tráfico de armas desde Estados Unidos hacia el Caribe, así como movimientos regionales que involucran a Haití y República Dominicana.
Sin embargo, esos hallazgos no permiten afirmar que Haití sea la fuente de todas las armas ilícitas que llegan a territorio dominicano ni que República Dominicana sea el destino final de todo el circuito regional. Una ficha de UNODC sobre República Dominicana ha señalado rutas marítimas y, en menor medida, movimientos por la frontera haitiana, además del ocultamiento de armas procedentes de Estados Unidos en vehículos y aparatos.
Crimen organizado y amenaza transnacional
La conexión entre tráfico de armas, narcotráfico y otras expresiones del crimen organizado obliga a observar el fenómeno más allá de las estructuras locales. Las redes pueden aprovechar vulnerabilidades institucionales, rutas comerciales y conexiones internacionales para sostener sus operaciones.
En República Dominicana, el debate sobre terrorismo y seguridad regional también ha adquirido una dimensión institucional. En febrero de 2025, el Poder Ejecutivo dominicano declaró como organizaciones terroristas a varias bandas criminales haitianas y dispuso la activación de los organismos nacionales antiterroristas. En septiembre de ese mismo año, el Gobierno designó al denominado Cártel de los Soles como organización terrorista y ordenó medidas para prevenir posibles incursiones contra el territorio o intereses dominicanos.
Estas decisiones oficiales demuestran que las autoridades dominicanas consideran determinadas organizaciones criminales extranjeras como amenazas que requieren prevención y cooperación internacional. No constituyen, por sí solas, evidencia de que organizaciones terroristas internacionales estén operando de manera estable dentro de República Dominicana.
Preguntas que requieren investigación
El escenario obliga a profundizar las investigaciones sobre el origen y destino de las armas ilegales, las conexiones financieras de las organizaciones criminales y la relación entre estructuras locales y redes transnacionales.
También resulta necesario distinguir entre delincuencia organizada, narcotráfico y terrorismo. Aunque pueden existir conexiones entre estas actividades, no son categorías equivalentes y cualquier señalamiento concreto debe sustentarse en investigaciones oficiales y evidencia verificable.
La cooperación entre República Dominicana, Estados Unidos, Haití y los organismos internacionales es clave para rastrear armas, identificar redes financieras, fortalecer controles fronterizos y determinar responsabilidades individuales.
El desafío no consiste únicamente en retirar de circulación a integrantes de estructuras criminales. También exige identificar las cadenas de abastecimiento, financiamiento, mando y cooperación que permiten que esas organizaciones se recompongan.
Interrogantes abiertos
¿A qué categorías corresponden los hechos recientes vinculados al crimen organizado en República Dominicana? ¿Qué objetivos persiguen las organizaciones transnacionales que representan una amenaza para el país? ¿Cómo impactan en territorio dominicano las estructuras criminales asentadas en Haití y sus conexiones internacionales?
Responder esas preguntas requiere evidencia, cooperación internacional y una investigación que diferencie con precisión los hechos comprobados de las hipótesis.
Sobre la autora: Yoarem Monegro es licenciada en Relaciones Internacionales y cuenta con formación de posgrado en Defensa y Seguridad Nacional, Diplomacia y Geopolítica. Es docente y asesora de tesis.









