
Santo Domingo.– Negro, con leche, colado, espresso o preparado en la tradicional greca, el café forma parte de la rutina diaria de millones de personas y ha sido objeto de numerosas investigaciones por sus posibles efectos sobre la salud.
La evidencia disponible indica que, para la mayoría de los adultos sanos, el consumo moderado de café puede formar parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, buena parte de sus beneficios se basa en estudios observacionales, por lo que no debe interpretarse como un tratamiento ni como una garantía de prevención de enfermedades.
1. Puede aumentar temporalmente la energía y la concentración
La cafeína estimula el sistema nervioso central y puede mejorar temporalmente el estado de alerta, la atención y la sensación de energía.

El efecto varía entre personas. En quienes son sensibles, cantidades elevadas pueden provocar nerviosismo, ansiedad, palpitaciones, molestias digestivas o dificultades para dormir.
2. Aporta antioxidantes y otros compuestos bioactivos
El café contiene numerosos compuestos vegetales, entre ellos polifenoles como el ácido clorogénico, además de pequeñas cantidades de nutrientes como riboflavina y magnesio.
Estos componentes han sido estudiados por su actividad antioxidante y por su posible relación con procesos inflamatorios y metabólicos.
3. Se asocia con menor riesgo de diabetes tipo 2
Uno de los hallazgos más consistentes de los estudios poblacionales es una asociación entre el consumo habitual de café y una menor incidencia de diabetes tipo 2.
También se han observado asociaciones favorables con el café descafeinado, lo que sugiere que la relación no depende exclusivamente de la cafeína.
Esto no significa que una persona con diabetes deba aumentar su consumo de café. El manejo de la enfermedad debe mantenerse bajo orientación profesional.
4. Puede relacionarse con una mejor salud cardiovascular
La evidencia actual no respalda la idea de que el consumo moderado de café sea necesariamente perjudicial para el corazón en adultos sanos.
Diversos estudios han encontrado asociaciones entre un consumo moderado y un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular, aunque estas relaciones no demuestran por sí solas que el café sea la causa de esa reducción.
5. El hígado aparece entre los órganos con asociaciones más favorables
El consumo habitual de café se ha relacionado con un menor riesgo de varias enfermedades hepáticas, incluida la cirrosis y determinados tipos de cáncer del hígado.
El café no sustituye tratamientos médicos ni compensa hábitos que dañan el hígado, como el consumo excesivo de alcohol.
6. Se estudia su posible relación con menor riesgo de Parkinson
La cafeína y otros componentes del café han sido estudiados por su posible relación con enfermedades neurodegenerativas.
La evidencia epidemiológica ha encontrado una asociación entre el consumo de cafeína y un menor riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson, aunque esto no equivale a un tratamiento preventivo garantizado.
7. El consumo moderado se asocia con menor mortalidad
Grandes estudios poblacionales han observado que quienes consumen café en cantidades moderadas presentan menores tasas de mortalidad por distintas causas frente a quienes no lo consumen.
Ese resultado tampoco demuestra que el café por sí solo prolongue la vida. La alimentación, la actividad física, el sueño, la genética y otros hábitos influyen de manera importante.
Entonces, ¿cuánto café es demasiado?
La cantidad adecuada depende de la tolerancia individual, el estado de salud y otros factores.
Como referencia general, para la mayoría de los adultos sanos la FDA considera que hasta 400 miligramos de cafeína al día es una cantidad que normalmente no se asocia con efectos negativos.
La cafeína de una taza puede variar ampliamente según el tamaño, el tipo de grano y la preparación. Una taza pequeña de café preparado suele aportar alrededor de 80 a 100 miligramos, pero algunas bebidas comerciales pueden contener bastante más.
El problema puede estar en lo que se agrega
El café negro aporta muy pocas calorías. Sin embargo, las bebidas cargadas de azúcar, cremas, jarabes, leche condensada o coberturas pueden convertirse rápidamente en una fuente considerable de calorías y azúcares añadidos.
Que el café tenga posibles beneficios no significa que cualquier bebida que lo contenga sea automáticamente saludable.
¿Es mejor el café filtrado?
La forma de preparación puede importar, especialmente para quienes vigilan su colesterol.
El café no filtrado contiene mayores cantidades de cafestol y kahweol, compuestos que pueden elevar el colesterol LDL en algunas personas. Los filtros de papel retienen buena parte de estos diterpenos, por lo que el café filtrado puede ser una alternativa más conveniente en esos casos.
¿Quiénes deben tener más cuidado?
Las personas que experimenten insomnio, ansiedad, temblores, palpitaciones, presión arterial elevada o molestias digestivas después de consumir cafeína deberían considerar reducir la cantidad, cambiar el horario o consultar a un profesional de salud.
Durante el embarazo se recomienda limitar la cafeína. Como referencia, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos considera prudente mantener el consumo por debajo de 200 miligramos diarios, teniendo en cuenta todas las fuentes de cafeína.
¿Y si no tomo café, debería comenzar?
No necesariamente.
Las asociaciones favorables observadas en estudios no significan que una persona que no consume café deba comenzar a hacerlo para mejorar su salud.
Hábitos como una alimentación equilibrada, la actividad física, dormir adecuadamente, no fumar y mantener controles médicos tienen una evidencia mucho más directa para proteger la salud.
Para quien disfruta una taza de café y la tolera bien, la evidencia disponible sugiere que su consumo moderado puede encajar perfectamente dentro de una vida saludable.









