
Santo Domingo.– Sentir calor, sudar o tener sed puede parecer algo normal en un país tropical como República Dominicana. Sin embargo, la exposición prolongada a temperaturas elevadas puede superar la capacidad del organismo para enfriarse y convertirse en un riesgo serio para la salud.
El golpe de calor es la forma más grave de las enfermedades relacionadas con las altas temperaturas y constituye una emergencia médica. Antes de llegar a ese extremo, una persona puede presentar deshidratación, calambres o agotamiento por calor.
Niños, adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividad física al aire libre requieren especial atención durante jornadas muy calurosas.

¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo deja de controlar adecuadamente su temperatura y esta aumenta de forma peligrosa. No debe confundirse con simplemente “tener mucho calor”.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), puede provocar alteraciones del estado mental, convulsiones, pérdida del conocimiento y daño grave si el tratamiento se retrasa.
¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor?
Entre las señales de alarma pueden aparecer:
- Confusión, desorientación o comportamiento extraño.
- Dificultad para hablar.
- Pérdida del conocimiento o desmayo.
- Temperatura corporal muy elevada.
- Convulsiones.
- Dolor de cabeza intenso.
- Mareos.
- Náuseas o vómitos.
- Debilidad extrema.
- Piel muy caliente, que puede estar seca o acompañada de sudoración profusa.
- Dificultad para coordinar movimientos.
La presencia de confusión, pérdida de conciencia, convulsiones o deterioro rápido después de una exposición importante al calor debe considerarse especialmente preocupante.
¿Qué hacer ante un golpe de calor?
Si se sospecha un golpe de calor, debe buscarse asistencia médica de emergencia de inmediato.
Mientras llega la ayuda, traslade a la persona a un lugar fresco, sombreado o con aire acondicionado y comience a enfriarla rápidamente. Retire o afloje la ropa innecesaria y moje la piel con agua fresca. También pueden utilizarse paños húmedos, ventilación y compresas frías.
Los CDC recomiendan, cuando sea posible, el enfriamiento rápido con agua fría o un baño de hielo, además de colocar paños fríos o hielo en la cabeza, el cuello, las axilas y las ingles.
No deje sola a la persona mientras espera asistencia. No administre nada por vía oral si está inconsciente, vomita o no puede tragar con seguridad.
Agotamiento por calor: las señales que pueden aparecer antes
El agotamiento por calor es la respuesta del organismo a una pérdida excesiva de agua y sal, con frecuencia por sudoración abundante.
Sus síntomas pueden incluir:
- Sudoración abundante.
- Sed intensa.
- Dolor de cabeza.
- Mareos.
- Náuseas.
- Cansancio o debilidad.
- Irritabilidad.
- Calambres.
- Aumento de la temperatura corporal.
- Disminución de la cantidad de orina.
La persona debe salir del ambiente caliente, descansar en un lugar fresco, retirar ropa innecesaria, enfriarse y beber líquidos en sorbos frecuentes si está consciente y puede tragar.
Si los síntomas empeoran, no mejoran o aparecen alteraciones de conciencia, se debe buscar atención médica.
¿Cuánta agua debemos tomar cuando hace mucho calor?
No existe una cantidad idéntica de agua adecuada para todas las personas. Las necesidades varían según la edad, la actividad física, la alimentación, la exposición al calor y las condiciones médicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda beber agua periódicamente durante episodios de calor y utiliza como referencia general un vaso de agua por hora y al menos dos a tres litros al día. Sin embargo, las personas con enfermedades cardíacas, renales u otras condiciones que obliguen a controlar el consumo de líquidos deben seguir las indicaciones de su médico.
Quienes trabajan o hacen ejercicio bajo calor durante períodos prolongados pueden necesitar una reposición mayor de líquidos y, en determinadas circunstancias, de electrolitos.
No espere a sentir sed
Durante períodos de calor intenso conviene beber agua regularmente y no depender únicamente de la sed para decidir cuándo hidratarse, especialmente si se realiza actividad física o trabajo al aire libre.
También es recomendable evitar el alcohol y limitar el exceso de bebidas con grandes cantidades de azúcar o cafeína durante exposiciones importantes al calor.
¿A qué horas conviene evitar el sol?
Siempre que sea posible, reduzca la exposición prolongada al sol y las actividades físicas exigentes durante las horas más calurosas del día.
Quienes trabajan al aire libre deberían procurar realizar las tareas de mayor esfuerzo en las horas más frescas, hacer pausas frecuentes y contar con acceso a agua y sombra. La ropa ligera, holgada y de colores claros también puede ayudar.
Los niños requieren especial cuidado
Los niños pueden ser particularmente vulnerables a las altas temperaturas. Nunca debe dejarse un niño dentro de un vehículo estacionado, ni siquiera por pocos minutos, porque la temperatura interior puede aumentar rápidamente hasta niveles peligrosos.
Los bebés y niños pequeños también deben mantenerse alejados de la exposición directa al sol durante las horas de mayor calor y recibir una hidratación adecuada para su edad según las recomendaciones de sus profesionales de salud.
Adultos mayores: observar incluso cuando no se quejan
Los adultos mayores constituyen otro grupo que requiere especial vigilancia. Con la edad puede disminuir la percepción de la sed, y algunas enfermedades o medicamentos pueden afectar la capacidad del organismo para responder al calor.
Durante jornadas especialmente calurosas resulta conveniente comprobar periódicamente cómo se encuentran familiares mayores, sobre todo aquellos que viven solos.
¿Cómo mantener más fresca la casa?
Durante las horas de mayor calor puede ayudar cerrar cortinas, persianas o contraventanas en las ventanas que reciben sol directo y apagar aparatos eléctricos innecesarios que generan calor.
Cuando la temperatura exterior sea menor que la interior, especialmente durante la noche o temprano en la mañana, puede aprovecharse para ventilar la vivienda. Las duchas frescas y la ropa ligera también ayudan a reducir la carga térmica del cuerpo.
El protector solar no evita el golpe de calor
El protector solar ayuda a reducir el daño provocado por la radiación ultravioleta, pero no impide que el organismo se sobrecaliente.
Por eso, utilizar protector solar no sustituye la hidratación, la sombra, la ropa apropiada ni la reducción del tiempo de exposición a temperaturas elevadas.
¿Quiénes tienen mayor riesgo por las altas temperaturas?
Aunque cualquier persona puede sufrir una enfermedad relacionada con el calor, algunos grupos requieren mayor vigilancia:
- Bebés y niños pequeños.
- Adultos mayores.
- Embarazadas.
- Personas con enfermedades cardiovasculares.
- Personas con enfermedades renales o respiratorias.
- Personas que toman determinados medicamentos.
- Trabajadores expuestos al sol o a ambientes muy calientes.
- Deportistas.
- Personas que permanecen por períodos prolongados en espacios con poca ventilación.
¿Cuándo buscar ayuda médica?
No todos los síntomas provocados por el calor requieren una emergencia hospitalaria, pero hay señales que no deben ignorarse. La confusión, pérdida del conocimiento, convulsiones, dificultad para hablar, temperatura corporal muy elevada o deterioro rápido del estado general requieren atención médica urgente.
También debe buscarse evaluación si una persona con agotamiento por calor no mejora después de trasladarse a un ambiente fresco, descansar, enfriarse e hidratarse.
Una emergencia que puede prevenirse
En República Dominicana estamos acostumbrados al calor y precisamente esa familiaridad puede hacer que algunas personas normalicen síntomas que deberían llamar la atención.
Mareo, debilidad extrema, dolor de cabeza intenso, desorientación o desmayo después de una exposición prolongada al calor no deben ignorarse. Reconocer las señales y actuar rápidamente puede marcar una diferencia importante.
El calor forma parte de nuestro clima. El golpe de calor no tiene por qué convertirse en parte de nuestra rutina.
Fuentes consultadas: Organización Mundial de la Salud, CDC/NIOSH y MedlinePlus.









