
Santo Domingo.– La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos, defendió la adhesión del país a la Declaración del Consenso de Ginebra y rechazó los señalamientos de que la decisión pueda poner en riesgo la soberanía nacional o el orden constitucional dominicano.
Campos reaccionó a las críticas surgidas tras la incorporación de República Dominicana a la iniciativa y sostuvo que el propósito del acuerdo apunta precisamente en la dirección contraria. En un mensaje difundido en sus redes sociales, retomó parte de sus declaraciones durante los actos relacionados con la adhesión y afirmó que el punto central del Consenso de Ginebra es la soberanía.
“La Declaración del Consenso de Ginebra trata sobre la soberanía”, expresó la diplomática.

Campos cuestiona influencia de ONG y organismos internacionales
La representante estadounidense también cuestionó lo que describió como presiones ejercidas por grandes organizaciones no gubernamentales y organismos multilaterales sobre países con menos recursos.
Según Campos, esas entidades han utilizado su influencia para promover políticas e ideologías que, a su juicio, pueden entrar en conflicto con los valores, la identidad nacional y las posiciones de determinados Estados sobre la vida y la familia. Se trata de una valoración expresada por la diplomática dentro del debate generado por la adhesión dominicana al Consenso de Ginebra.
Campos también respondió directamente a argumentos publicados en medios dominicanos que advertían sobre posibles consecuencias para la Constitución y la soberanía del país. La embajadora sostuvo que con la incorporación al consenso ocurre “exactamente lo contrario”.
República Dominicana formalizó su adhesión
República Dominicana formalizó su incorporación a la Declaración del Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia mediante un acuerdo suscrito el 2 de septiembre de 2026 en Santo Domingo.
El documento fue firmado por el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor O. Bisonó Haza; la embajadora Leah Francis Campos, y Bethany Kozma, directora de la Oficina de Asuntos Globales del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos y secretaria de la declaración.
De acuerdo con el Gobierno dominicano, la iniciativa promueve la salud y las oportunidades de las mujeres, la protección de la vida y el fortalecimiento de la familia. La Presidencia también destacó que la declaración fue impulsada originalmente en 2020 durante la primera administración del presidente estadounidense Donald Trump.
El canciller Bisonó señaló durante el acto que la participación dominicana reconoce el derecho soberano de cada Estado a establecer sus propias políticas conforme a su Constitución, sus leyes y sus circunstancias nacionales.
Organizaciones habían pedido al Gobierno no adherirse
La firma se produjo en medio de posiciones encontradas. Antes de concretarse la adhesión, organizaciones sociales, feministas, comunitarias, sindicales y de derechos humanos solicitaron al Gobierno dominicano que rechazara la declaración.
Esos grupos sostuvieron que la incorporación podía generar conflictos con disposiciones constitucionales, afectar derechos y comprometer la soberanía nacional, argumentos que posteriormente fueron cuestionados por Campos.
La controversia coloca así el concepto de soberanía en el centro de dos interpretaciones opuestas: mientras los sectores críticos advierten sobre las posibles implicaciones de la declaración, el Gobierno dominicano y la embajadora estadounidense sostienen que el instrumento preserva la capacidad del país para definir sus políticas de acuerdo con su propio marco jurídico.







