
Por: Pedro René Almonte M.
El pensamiento que más tiempo ocupa, o que más tiempo debe ocupar en la mente de alguien que ya llegó al lugar máximo al que un político puede aspirar (ser presidente de su país), es cómo será recordado y qué tanto bien o qué tanto mal hizo por su nación. Pero ese juicio no debe provenir de sus allegados ni de sus adversarios, sino de los datos, los hechos y, finalmente, de la historia.
Un presidente que decidió poner límites al poder
En tal sentido, para todos es sabido que en el año 2028 Luis Abinader se despedirá de la Presidencia de la República Dominicana, sin interés de volver a aspirar al cargo, porque él mismo así lo decidió. Algo que pocas veces se ha visto en presidentes en ejercicio de este país.

De hecho, parte de su legado radica precisamente en promover la institucionalidad del Estado y fortalecerla como pocas veces se había visto. Luis Abinader ha demostrado ser un presidente diferente a sus antecesores. A algunos les gusta su estilo de gobernar y a otros no; eso forma parte de la democracia.
Sin embargo, basta recordar un hecho que marcó un precedente: nunca antes se había visto a un presidente en ejercicio, encabezando las encuestas, participar en un debate presidencial antes de unas elecciones.
Gobernar en medio de una crisis mundial
Al presidente Luis Abinader le ha correspondido gobernar en uno de los contextos internacionales más complejos de las últimas décadas. Desde el inicio de su gestión, los acontecimientos ocurridos fuera de nuestras fronteras han tenido un impacto significativo sobre la economía y la estabilidad mundial.
La pandemia del COVID-19, la guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones en Medio Oriente entre Israel, Gaza y Líbano, así como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, sumados a la crisis internacional de los combustibles, han configurado un escenario particularmente desafiante para cualquier gobernante.
Aun así, el país ha mantenido una trayectoria de crecimiento, estabilidad y fortalecimiento institucional que ha sido reconocida dentro y fuera de la región.
Las obras comenzaron a hablar
La oposición, en los primeros años de gestión, criticó al Gobierno por la supuesta falta de ejecución de grandes obras de infraestructura. Sin embargo, ese discurso ha perdido fuerza a medida que numerosas obras han sido inauguradas y otras continúan en desarrollo.
La más reciente es el túnel construido bajo la Plaza de la Bandera, una infraestructura de 1.2 kilómetros y cuatro carriles que permitirá mejorar la movilidad en el Gran Santo Domingo, reducir los tiempos de desplazamiento y facilitar la salida hacia la región Sur.
Un legado que será juzgado por la historia
Como ocurre con todo gobernante, será el paso del tiempo el que determine la dimensión de su legado. Las opiniones políticas siempre estarán divididas, pero los resultados, las obras ejecutadas y el fortalecimiento de las instituciones serán elementos fundamentales para que las futuras generaciones evalúen el impacto de su administración.
Al final, más allá de las diferencias ideológicas o partidarias, la historia será la encargada de decidir cómo será recordado Luis Abinader y cuál fue el verdadero alcance de su paso por la Presidencia de la República Dominicana.







