
Opinión sobre las declaraciones del alcalde Francisco Peña
Por: Richard Gil
Como ciudadano comprometido con el desarrollo municipal, considero legítimo el planteamiento realizado por el alcalde Francisco Peña ante el Tribunal Constitucional respecto a la necesidad de revisar el artículo 21 de la Ley 176-07. Esta disposición limita aspectos importantes de la autonomía municipal y, en consecuencia, restringe la capacidad de los gobiernos locales para responder con mayor eficacia a las necesidades de sus comunidades.
Sin embargo, una causa justa pierde fuerza cuando se acompaña de expresiones que pueden interpretarse como ofensivas hacia una población que merece respeto.

Los municipios tienen realidades distintas, desafíos particulares y prioridades propias. No obstante, calificar a Los Alcarrizos como una «tierra de invasores» no hace justicia a la historia, al esfuerzo ni a la identidad de quienes habitan esta comunidad.
El ingeniero Francisco Peña debe recordar que Los Alcarrizos fue una parte importante de su trayectoria política. Antes de que este municipio alcanzara su independencia administrativa, miles de hombres y mujeres de esta demarcación depositaron su confianza en su liderazgo y contribuyeron significativamente a sus éxitos electorales. Por esa razón, este pueblo merece respeto y gratitud.
Los Alcarrizos está formado por ciudadanos trabajadores, emprendedores y luchadores que cada día se esfuerzan por construir un mejor futuro para sus familias. Es una comunidad que ha experimentado un notable crecimiento urbano, comercial, educativo y social, convirtiéndose en uno de los municipios de mayor dinamismo de la provincia Santo Domingo.
Las diferencias políticas son normales en una democracia. También lo son los debates sobre la distribución de competencias, recursos y niveles de autonomía entre los gobiernos locales. Sin embargo, ninguna discusión debe convertirse en una excusa para desacreditar o menospreciar a una comunidad que ha realizado importantes aportes al desarrollo económico y social del país.
Los Alcarrizos no puede ser reducido a un calificativo injusto. Es una tierra de gente honesta, trabajadora y comprometida con el progreso. Es un municipio donde miles de familias apuestan cada día por la educación, el trabajo digno, el emprendimiento y el desarrollo de sus comunidades.
Defender a Los Alcarrizos no es una posición partidaria ni ideológica. Es una cuestión de respeto, de memoria y de justicia hacia un pueblo digno que merece ser reconocido por su esfuerzo, su crecimiento y la calidad humana de su gente.
Porque las diferencias políticas pasan, pero el respeto hacia una comunidad debe permanecer siempre.







