
Santo Domingo.– A una semana del inicio del año escolar 2026-2027 en República Dominicana, las familias pueden comenzar desde ahora a ajustar los horarios de sueño de niños y adolescentes para facilitar el regreso a la rutina escolar.
El Ministerio de Educación (MINERD) informó que las clases comenzarán el próximo lunes 24 de agosto. La Academia Americana de Pediatría (AAP), a través de HealthyChildren.org, recomienda adelantar los horarios de sueño una o dos semanas antes del regreso a las aulas, establecer una hora constante para acostarse y recuperar rutinas tranquilas antes de dormir.
¿Cuántas horas debe dormir un estudiante?
Las necesidades de sueño cambian según la edad. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), los niños de 6 a 12 años necesitan entre 9 y 12 horas de sueño por cada 24 horas, mientras que los adolescentes de 13 a 18 años requieren entre 8 y 10 horas.

Dormir menos de lo recomendado no solo puede provocar cansancio durante las clases. El sueño insuficiente en niños y adolescentes se asocia con problemas de atención y comportamiento, además de un menor rendimiento académico.
No espere al domingo antes de comenzar las clases
Si durante las vacaciones el estudiante se ha estado acostando y levantando mucho más tarde, intentar cambiar varias horas de golpe la noche anterior al regreso a clases puede hacer más difícil la adaptación.
La AAP aconseja comenzar con anticipación y recuperar progresivamente los horarios. Una opción práctica es adelantar poco a poco la hora de acostarse y de levantarse durante los próximos días hasta aproximarse al horario que será necesario cuando comiencen las clases.
La hora de levantarse también importa
El ajuste no depende únicamente de acostar al niño más temprano. Mantener una hora regular para despertarse ayuda a reconstruir la rutina diaria.
HealthyChildren.org recomienda mantener horarios consistentes de despertar, incluidas las rutinas de los fines de semana, porque la regularidad contribuye a facilitar el momento de dormir.
Apague las pantallas antes de dormir
Teléfonos, tabletas, computadoras, videojuegos y televisores pueden interferir con la preparación para el sueño. La AAP recomienda evitar las pantallas al menos una hora antes de acostarse y, cuando sea posible, mantener los dispositivos electrónicos fuera del dormitorio durante la noche.
La luz y la estimulación producidas por estos dispositivos pueden mantener a niños y adolescentes más alertas cuando deberían comenzar a relajarse.
Cree una rutina que el niño pueda reconocer
Una rutina nocturna no tiene que ser complicada. Bañarse, ponerse el pijama, preparar la mochila, leer durante unos minutos y apagar las luces aproximadamente a la misma hora puede crear una transición predecible hacia el descanso.
La AAP recomienda rutinas tranquilas y consistentes antes de dormir, especialmente para niños en edad escolar.
Prepare las mañanas desde la noche anterior
Parte del estrés del regreso a clases aparece cuando la familia tiene que resolver demasiadas cosas al despertar. Dejar listo el uniforme, preparar la mochila, localizar los zapatos y adelantar parte de la organización del desayuno puede reducir la prisa matutina.
También permite calcular con mayor precisión a qué hora debe levantarse el estudiante y, tomando en cuenta las horas de sueño recomendadas para su edad, establecer una hora adecuada para acostarse.
Adolescentes: acostarse tarde no siempre es simple rebeldía
Durante la adolescencia se producen cambios en el ciclo natural de sueño y vigilia que tienden a desplazar el horario de sueño hacia más tarde. La AAP señala que estos cambios biológicos pueden dificultar que los adolescentes se duerman temprano y se despierten temprano.
Esto no reduce su necesidad de descanso: continúan necesitando entre 8 y 10 horas de sueño. Por esa razón, los ajustes progresivos pueden resultar más realistas que intentar imponer un cambio brusco de horario.
¿Cuándo conviene consultar al pediatra?
Una noche difícil durante el proceso de adaptación no significa necesariamente que exista un problema de sueño. Sin embargo, la AAP recomienda consultar con el pediatra cuando las dificultades para dormir son persistentes o aparecen señales como ronquidos frecuentes, pausas o problemas para respirar durante la noche, somnolencia excesiva durante el día, dificultades de atención o problemas de comportamiento.
El objetivo del regreso a clases no debe ser únicamente conseguir que el estudiante se levante temprano, sino que llegue a la escuela suficientemente descansado para aprender, concentrarse y afrontar la jornada.
Fuentes: Academia Americana de Pediatría (HealthyChildren.org), Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD).









