
La muerte del joven Darling Mercado Reyes en Guajimía, Santo Domingo Oeste, no puede verse como un hecho aislado ni reducirse a una estadística más. Cada vez que un ciudadano pierde la vida en circunstancias que involucran a un agente del orden, la sociedad entera tiene derecho a exigir respuestas, transparencia y justicia.
La misión de la Policía Nacional es proteger la vida, preservar el orden y garantizar el cumplimiento de la ley. Esa responsabilidad exige un comportamiento ejemplar de cada uno de sus miembros, pues portar un uniforme no representa un privilegio, sino un compromiso permanente con la Constitución, los derechos humanos y el servicio a la ciudadanía.
Cuando un miembro de la institución hace un uso ilegítimo de la fuerza, no solo se afecta a la víctima y a su familia. También se debilita la confianza de la población en una institución que desempeña un papel esencial para la seguridad y la convivencia democrática.

Es positivo que las autoridades hayan informado sobre el sometimiento del agente involucrado y que el caso haya sido puesto en manos de la justicia. Sin embargo, el verdadero reto va mucho más allá de determinar responsabilidades individuales. El desafío consiste en impedir que hechos como este vuelvan a repetirse.
La República Dominicana ha iniciado un proceso de transformación de la Policía Nacional que busca fortalecer la profesionalización, la transparencia y el respeto por los derechos fundamentales. Ese esfuerzo solo alcanzará su objetivo si se traduce en una cultura institucional donde el uso de la fuerza sea siempre legal, necesario, proporcional y supervisado.
Una Policía más humana no es una Policía más débil. Por el contrario, es una institución más fuerte, más profesional y con mayor legitimidad ante la ciudadanía. Es una Policía que sabe dialogar antes que confrontar, prevenir antes que reaccionar y proteger antes que imponer.
Al mismo tiempo, es importante reconocer que miles de agentes cumplen diariamente su deber con honestidad, vocación de servicio y respeto por la ley. Precisamente por ellos, resulta indispensable que quienes deshonran el uniforme respondan por sus actos. La impunidad perjudica tanto a la ciudadanía como a los buenos policías que cumplen correctamente con su misión.
Desde Diario El Caribeño expresamos nuestra solidaridad con la familia de Darling Mercado Reyes en este momento de profundo dolor. Asimismo, hacemos un llamado a que el proceso judicial se desarrolle con total transparencia, respetando el debido proceso y garantizando que las responsabilidades sean establecidas conforme a las pruebas y al ordenamiento jurídico.
La justicia no devolverá una vida perdida, pero sí puede enviar un mensaje claro de que en la República Dominicana nadie está por encima de la ley. La construcción de una Policía más humana, cercana y respetuosa de los derechos ciudadanos sigue siendo una tarea impostergable para fortalecer la confianza en las instituciones y consolidar el Estado de derecho.









