
Artículo 25
Por Yoarem Monegro
República Dominicana cuenta con una importante industria siderúrgica y metalúrgica, aunque no extrae mineral de hierro de minas propias, sino que procesa chatarra, recicla hierro y acero, y fabrica productos terminados como varillas, perfiles y estructuras de acero.

El país produce cerca de un millón de toneladas de varillas al año, a través de empresas locales. Para mediados de 2026, la categoría de fundición, hierro y acero se mantuvo dentro de los 10 principales capítulos arancelarios de exportación del país, específicamente con el 5.28 % de las exportaciones nacionales (Dirección General de Aduanas de la República Dominicana).
Estadísticas
Las ventas de las industrias básicas de hierro, acero y fundición alcanzaron los RD$65,222.2 millones anuales en 2026.
Recaudación en impuestos por año: RD$4,821.8 millones (registros oficiales de la Dirección General de Aduanas de la República Dominicana).
La lógica nos dice que, si la fabricación es menor y se apalanca en la fundición, esta no proviene de materiales originales de las industrias. La recaudación la realizan de manera externa personas particulares, quienes luego llevan los materiales a vender. A su vez, estos son recibidos y comprados, y ese material fundido se utiliza en dos partidas: una para la exportación y otra para continuar en el mercado, porque es nuevamente comprado para otro negocio: la fabricación de armas.
Antes de entrar en ese punto, desglosemos de dónde salen los materiales para dicha fundición: los negocios privados de metales compran todo tipo de metal y, dentro de ellos, una de las principales problemáticas que enfrentan los gobiernos, en el caso de República Dominicana, es el robo de las tapas de alcantarillas, que son de hierro puro. Otro problema que enfrentan no solo el Gobierno, sino también las empresas privadas, es el robo de cableados y alambrados, compuestos por tres metales: bronce, cobre y plata. Algunos contienen calamina.
Recapitulemos: si la producción de metales es menor que la exportación y esta deja un alto índice de ganancias, entonces lo que se pierde para el país no se pierde en su totalidad, porque financieramente está retornando. Pero ¿dónde está el déficit? En que, una vez que las alcantarillas se quedan sin tapas y las empresas pierden cables y alambrados, estos deben ser repuestos para poder dar el servicio. En el caso de las alcantarillas, es el cuento de nunca acabar: se reponen y nuevamente son robadas.
¿Dónde están los ladrones de cableados y tapas de alcantarillas? ¿Alguna vez los han apresado o han cumplido condenas?
La fabricación artesanal de armas
Hacemos esta descripción de los metales porque es definitiva para comprender el tema de las armas en el país. En la antigüedad, el hierro era utilizado para construir balas de cañón, granadas y morteros. Sin embargo, el hierro fundido como tal no es exactamente utilizado para las armas porque, con la pólvora, es frágil y puede causar explosiones que afecten a los tiradores. No obstante, el acero forjado es el material de elección para la fabricación casera o artesanal.
Los elementos para complementar la fabricación son accesibles en ferreterías, porque son elementos básicos, y a las personas que sostienen este negocio irregular les resulta fácil encontrar cómo cubrir su actividad. Ubicados en algunas provincias del norte y otras del sur, donde no dejan entrar a controlar, pero sí a buscar, y en el centro de la ciudad de Santo Domingo, a la luz del día se realizan fabricaciones y remodelaciones, pero también, en la noche, negociaciones o ventas. Muchas veces, durante el día, se ofrece el servicio de compra de armamento y municiones. Con operaciones desde casas de familia, se visualiza como un estilo de vida normal.
Anteriormente, quizás porque la crisis de Haití no se había agudizado tanto, la presencia de armas en las calles era menos probable. Pero hay una demanda que no se calcula en la ecuación y es parte importante: el alto índice de drogas y sustancias controladas que están disponibles en los barrios. Este negocio, al compás del otro, ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años.
Reconocemos el trabajo de las autoridades, pero sostenemos la tesis de que, si se aplica la corrección al aprendiz, se debe detener al vendedor, al suplidor y a quienes controlan el mercado. Esto en los dos ámbitos: armas y sustancias.
¿De qué sirve actuar contra quienes cometen el delito si los autores están intactos? También los dueños de territorios siempre continúan para nuevamente fortalecer sus estructuras, por lo que nunca termina el caos, porque con este se fortalecen grandes fortunas.
¿A dónde van las armas?
Un público importante es el medio artístico que promueve ese estilo de vida, donde, por las noches, sus integrantes están metidos en los barrios para sus grabaciones y, a la luz del día, con menores vinculados. Las armas que utilizan en videos musicales son las que tienen para uso personal, y no estamos hablando de una ni de dos, sino de cantidades. Hay muchos ejemplos de personas que han sido apresadas y sostienen una vida normal porque pagaron multas.
En Estados Unidos, por ejemplo, han detenido a artistas con armas en sus casas o vehículos que no tienen cómo justificar los recursos, porque la investigación apunta a narcotráfico y lavado de activos. Son procesados con condenas que deben cumplir, además de impedimentos de salida por años. En otros países, el tráfico, uso y tenencia de armas se penalizan con cadena perpetua porque se vinculan al terrorismo.
Exponer armas, drogas y dinero en la música no promueve valores ni eleva la identidad nacional. El terrorismo está estipulado en el nuevo Código Penal, al igual que en el anterior, pero la aplicación de la ley, sin embargo, sigue siendo la misma, porque el lujo que promueven no es con la educación, sino con el porte de armas.
Otro nicho de las armas ha sido el incremento de su ingreso desde Haití. A su vez, la principal problemática no es que ese país esté en la crisis en la que está, sino que muchos de ellos se han establecido en territorio dominicano y operan desde este suelo, con plazas comerciales en Santo Domingo, donde más del 90 % de esos negocios son propiedad de personas del vecino país. Otro sector en el que están establecidos es el de infraestructura y bienes raíces.
¿Qué sigue de parte de las autoridades? El desmonte de la fabricación y el ensamblaje, el desarme de armas ilegales y la corrección de las ventas de indumentarias y armas, pero, principalmente, elevar el control del ingreso internacional y el cumplimiento de la penalización del porte y la tenencia de armas.
@yoaremmonegro
Instagram / LinkedIn
La autora es licenciada en Relaciones Internacionales, posee exequátur, una maestría en Defensa y Seguridad Nacional, una maestría en Diplomacia y un posgrado en Geopolítica. Es especialista en Narcotráfico y Terrorismo Internacional, docente y asesora de tesis para contenido.









