
Al menos 11 legisladores registraron cinco o más sesiones consecutivas con excusas, mientras las propias normas de la Cámara contemplan un mecanismo de revisión desde la cuarta.
Santo Domingo.– Las ausencias reiteradas de diputados a las sesiones vuelven a colocar bajo escrutinio no solo la asistencia de los legisladores, sino también la capacidad de la Cámara de Diputados para hacer cumplir sus propias reglas.
De acuerdo con una revisión de los registros de asistencia realizada por Diario Libre y suministrada a Diario El Caribeño como base de esta publicación, al menos 11 diputados acumularon cinco o más sesiones consecutivas con excusas durante la legislatura concluida el 26 de julio.
El dato adquiere mayor relevancia porque, según la información examinada, el Reglamento de la Cámara establece un mecanismo de control para las inasistencias reiteradas: desde la cuarta excusa consecutiva, el caso debe ser remitido al Consejo de Disciplina para su ponderación y validación.

La discusión, por tanto, va más allá de determinar cuáles diputados faltaron.
La pregunta de fondo es otra: ¿están funcionando los controles que la propia Cámara estableció para vigilar la asistencia de sus miembros?
¿Qué establece el Reglamento sobre las ausencias?
Según el material revisado, el artículo 59 del Reglamento de la Cámara de Diputados establece la obligatoriedad de asistir a las sesiones del Pleno y fija como parámetro una participación igual o superior al 80 % de las sesiones.
Cuando existe una causa que impide la asistencia, la ausencia debe ser comunicada formalmente a la Presidencia de la Cámara a través de la Secretaría General Legislativa.
Pero presentar una excusa no necesariamente cierra el proceso cuando las ausencias se producen de manera consecutiva.
La información publicada indica que a partir de la cuarta excusa consecutiva corresponde la intervención del Consejo de Disciplina, organismo llamado a ponderar y validar esos casos y determinar las medidas que correspondan.
Ahí aparece uno de los aspectos más relevantes del caso.
El órgano llamado a revisar las ausencias no registra reuniones
Según la investigación que sirve de fuente a esta información, el Sistema de Información Legislativa no registra reuniones del Consejo de Disciplina durante el cuatrienio legislativo iniciado en agosto de 2024.
Además, se señala que actualmente el organismo no tendría quien lo dirija.
De confirmarse plenamente esta situación, el problema adquiere una dimensión institucional: no se trataría únicamente de diputados que acumulan ausencias, sino de determinar si está operando el mecanismo creado precisamente para fiscalizar esos casos.
¿Cuáles diputados registraron más ausencias?
Entre los legisladores señalados en los registros examinados aparece Aquiles Leonel Ledesma, con 32 ausencias durante el período analizado.
Le siguen Norberto Rodríguez, con 15; Jacobo Ramos y Mery Antonia Mercado, con 13 cada uno, y Carlos José Gil, con 12.
En cuanto a las rachas consecutivas registradas con excusas, Ledesma habría alcanzado 11 sesiones seguidas, mientras Mercado acumuló nueve.
Estas cifras, sin embargo, deben analizarse distinguiendo entre una ausencia y una ausencia debidamente justificada. El punto institucional relevante es precisamente qué procedimiento se activa cuando las excusas se acumulan de manera reiterada.
Una sesión llegó a registrar 37 diputados ausentes
Otro dato que llama la atención corresponde al 18 de julio, cuando, según la información suministrada, 37 diputados estuvieron ausentes.
La cifra resulta particularmente significativa porque ese día la Cámara conocía en una sesión extraordinaria un proyecto relacionado con modificaciones al nuevo Código Penal.
La importancia del episodio no depende únicamente del proyecto que estuviera en discusión.
Los diputados tienen entre sus principales responsabilidades legislar, fiscalizar y representar a sus electores. Por ello, su presencia en las sesiones constituye una parte esencial de la función para la cual fueron elegidos.
El problema no son solamente las ausencias
La existencia de excusas puede responder a múltiples circunstancias legítimas. Enfermedades, compromisos oficiales y otras situaciones pueden impedir que un legislador participe en determinada sesión.
Por eso, el debate no debería reducirse a elaborar una lista de quién faltó más.
La cuestión de mayor interés público consiste en determinar si las reglas diseñadas para controlar las ausencias reiteradas están siendo aplicadas de manera uniforme y transparente.
Si el Reglamento establece un procedimiento desde determinada cantidad de excusas consecutivas, corresponde que la ciudadanía pueda conocer si ese procedimiento se activa, quién evalúa las justificaciones y cuáles son las consecuencias cuando no se cumplen las obligaciones establecidas.
¿Quién vigila a quienes hacen las leyes?
El Congreso tiene la responsabilidad de aprobar normas que posteriormente deben cumplir millones de ciudadanos.
Precisamente por ello, la aplicación de sus propias disposiciones internas constituye también una cuestión de credibilidad institucional.
Más allá de nombres, partidos y bancadas, este caso abre una discusión necesaria sobre disciplina legislativa, transparencia y rendición de cuentas.
Los ciudadanos eligen a sus representantes para ocupar una curul, participar en los debates, votar las iniciativas y fiscalizar desde el Congreso.
Las excusas pueden ser legítimas.
Las ausencias pueden estar justificadas.
Pero cuando se convierten en un patrón, la ciudadanía tiene derecho a preguntar no solamente por qué faltan sus representantes, sino también:
¿quién vigila que quienes hacen las leyes cumplan las reglas de su propia institución?







