
Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 bajaron el telón y República Dominicana puede mirar el resultado con orgullo: 150 medallas, 46 de oro, 37 de plata y 67 de bronce.
No es una proyección. No es una cifra provisional. Es el resultado final.
Y cuando esos números se colocan dentro de una perspectiva histórica y se comparan las últimas tres gestiones presidenciales, aparece un dato que merece ser analizado: durante el gobierno de Luis Abinader se produjo la mayor cosecha acumulada de medallas centroamericanas de las tres administraciones comparadas.

La comparación, además, tiene una característica que la hace particularmente interesante: cada uno de los tres presidentes tuvo exactamente dos ediciones de los Juegos Centroamericanos y del Caribe durante sus respectivos períodos de gobierno.
Con Leonel Fernández fueron Cartagena 2006 y Mayagüez 2010.
Con Danilo Medina, Veracruz 2014 y Barranquilla 2018.
Con Luis Abinader, San Salvador 2023 y Santo Domingo 2026.
Por tanto, estamos comparando dos participaciones contra dos participaciones contra dos participaciones.
Y los números hablan.
Leonel Fernández: 230 medallas
En Cartagena 2006, República Dominicana conquistó 97 medallas: 22 de oro, 31 de plata y 44 de bronce.
Cuatro años más tarde, en Mayagüez 2010, la delegación nacional elevó considerablemente su producción hasta alcanzar 133 medallas: 31 de oro, 37 de plata y 65 de bronce.
El balance de las dos participaciones celebradas durante la gestión de Leonel Fernández fue de:
230 medallas en total, incluyendo 53 de oro.
Danilo Medina: 184 medallas
Durante la administración de Danilo Medina, República Dominicana participó primero en Veracruz 2014, donde obtuvo 77 medallas: 20 de oro, 34 de plata y 23 de bronce.
En Barranquilla 2018, el país mejoró considerablemente su actuación y alcanzó 107 medallas: 25 de oro, 29 de plata y 53 de bronce.
El resultado de las dos ediciones correspondientes a esa gestión fue:
184 medallas en total, de las cuales 45 fueron de oro.
Luis Abinader: 261 medallas
En San Salvador 2023, República Dominicana obtuvo 111 medallas: 25 de oro, 36 de plata y 50 de bronce.
En Santo Domingo 2026, el país cerró con 150 medallas: 46 de oro, 37 de plata y 67 de bronce.
El balance de ambas participaciones durante la administración de Luis Abinader queda establecido en:
261 medallas, incluyendo 71 de oro.
La comparación final queda de la siguiente manera:
- Luis Abinader: 261 medallas — 71 de oro.
- Leonel Fernández: 230 medallas — 53 de oro.
- Danilo Medina: 184 medallas — 45 de oro.
Abinader supera así en 31 medallas el acumulado correspondiente a las dos participaciones realizadas durante la gestión de Leonel Fernández y en 77 medallas las obtenidas durante las dos ediciones correspondientes a Danilo Medina.
Pero existe otro indicador especialmente relevante: las medallas de oro.
Las 71 preseas doradas acumuladas en San Salvador 2023 y Santo Domingo 2026 colocan también a la actual gestión por encima de las 53 correspondientes al período de Leonel Fernández y las 45 obtenidas durante el de Danilo Medina.
Y ahí comienza la parte verdaderamente importante de este análisis.
Las medallas son de los atletas, pero las políticas públicas también cuentan
Sería un error convertir estas cifras en una competencia simplista entre presidentes.
Luis Abinader no corrió en la pista.
No levantó una pesa.
No subió al cuadrilátero.
No ejecutó un kata.
Las medallas pertenecen, antes que a nadie, a nuestros atletas.
A ellos, a sus entrenadores, a sus familias, a las federaciones deportivas, al Comité Olímpico Dominicano, a CRESO y a todos aquellos que durante años han acompañado la preparación de una generación que hoy coloca el nombre de República Dominicana en lo más alto.
Pero reconocer ese protagonismo no significa ignorar otra realidad:
el deporte de alto rendimiento necesita Estado.
Necesita presupuesto, instalaciones, planificación, fogueo internacional, programas de preparación y continuidad.
Y necesita gobiernos capaces de entender que invertir en un atleta no es simplemente gastar dinero, sino invertir en disciplina, juventud, identidad nacional y orgullo colectivo.
Por eso las 261 medallas obtenidas durante la gestión de Luis Abinader sí forman parte del balance de su administración.
No porque un presidente pueda apropiarse del esfuerzo de los atletas, sino porque los resultados también permiten evaluar el ambiente institucional y el respaldo dentro del cual esos atletas pudieron competir.
Los números también necesitan contexto
Santo Domingo 2026 tuvo una ventaja evidente: República Dominicana compitió como país anfitrión.
Eso permite una delegación amplia, elimina determinados costos y dificultades de desplazamiento y ofrece el respaldo emocional de competir frente a su propia gente.
De la misma manera, otras ediciones tuvieron sus propias circunstancias. Mayagüez 2010, por ejemplo, se celebró sin la participación de Cuba, una de las grandes potencias deportivas de la región.
Un análisis serio debe reconocer esos elementos.
Pero contextualizar un resultado no significa disminuirlo.
Porque, al final, las competencias se ganan compitiendo.
Y República Dominicana terminó Santo Domingo 2026 con 150 medallas y 46 oros.
Eso queda en los libros.
El verdadero legado comienza ahora
Quizás la discusión más importante no debería ser si Abinader supera a Leonel o a Danilo.
Los números planteados en esta comparación ya contestan esa pregunta dentro de las tres gestiones analizadas.
El verdadero desafío es otro:
¿qué hará República Dominicana con este momento histórico?
Cuando se apaguen las luces de Santo Domingo 2026, las instalaciones deben continuar funcionando.
Los atletas que subieron al podio deben recibir seguimiento.
Los niños que los vieron competir deben encontrar clubes, entrenadores y espacios donde comenzar a practicar.
Las federaciones que demostraron resultados deben fortalecer sus programas.
Y las disciplinas donde todavía tenemos debilidades deben recibir planificación y apoyo.
Porque el mayor reconocimiento que podría recibir la administración de Luis Abinader no sería simplemente quedar registrada como la gestión que encabezó esta comparación con 261 medallas y 71 oros.
Sería dejar las bases para que el próximo presidente pueda superarla.
Ahí estaría el verdadero éxito.
Que 261 no sea una marca para defender políticamente.
Que sea un piso deportivo que República Dominicana tenga la obligación de superar.
Los gobiernos pasan.
Los presidentes pasan.
Las competencias terminan.
Pero una política de Estado permanece.
Hoy corresponde felicitar a nuestros atletas, reconocer a todo el movimiento deportivo dominicano y señalar, conforme a las cifras utilizadas en esta comparación, que durante la gestión del presidente Luis Abinader República Dominicana registra la mayor cosecha acumulada de medallas y de preseas de oro de las tres administraciones presidenciales analizadas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Eso no necesita exageración.
261 medallas. 71 de oro.
El resultado habla por sí solo.
Y si de este éxito conseguimos construir continuidad, entonces Santo Domingo 2026 habrá dejado algo mucho más importante que un medallero:
habrá dejado un nuevo punto de partida para el deporte dominicano.









