
Caracas.– Venezuela ha elevado su producción petrolera hasta alrededor de 1.25 millones de barriles diarios, consolidando una recuperación frente a los bajos niveles registrados a comienzos de 2026 y en medio de nuevos compromisos de inversión de compañías internacionales.
La cifra actual representa una mejora significativa frente a inicios de enero, cuando la producción llegó a caer hasta aproximadamente 880,000 barriles por día. Para febrero, el bombeo ya se había recuperado hasta cerca de un millón de barriles diarios, impulsado principalmente por una mayor actividad en la Faja Petrolífera del Orinoco.
En marzo, datos citados por la estatal PDVSA situaban la producción en alrededor de 1.1 millones de barriles diarios, incluyendo condensados y líquidos de gas, evidenciando una tendencia ascendente durante el año.

Chevron anuncia plan de inversión por US$7,000 millones
El aumento de la producción coincide con nuevos acuerdos de inversión en el sector energético venezolano. Chevron anunció un plan superior a US$7,000 millones para ampliar sus operaciones en el país y duplicar su producción hasta aproximadamente 600,000 barriles diarios en los próximos cinco años.
La estrategia incluye la expansión de proyectos conjuntos con Petróleos de Venezuela (PDVSA) y nuevas áreas de desarrollo en la Faja del Orinoco.
Eni también ampliará operaciones
La petrolera italiana Eni anunció además una inversión cercana a US$1,500 millones en el área de Junín 5, donde participa junto a Repsol y PDVSA.
La empresa prevé ampliar gradualmente su producción en Venezuela durante los próximos años, como parte de una serie de acuerdos dirigidos a revitalizar el sector energético del país.
Producción sigue por debajo de máximos históricos
A pesar de la recuperación reciente, la producción venezolana continúa muy por debajo de sus máximos históricos. Durante la década de 1990 el país llegó a producir más de 3 millones de barriles diarios.
El sector petrolero ha enfrentado durante años problemas relacionados con falta de inversión, deterioro de infraestructura, limitaciones operativas y sanciones internacionales.
Las nuevas inversiones podrían contribuir a elevar la capacidad de producción, aunque el ritmo de crecimiento dependerá de la ejecución de los proyectos, la recuperación de infraestructura y las condiciones operativas del sector.









