
Yakarta.– La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7.7 que golpeó la isla de Flores, en Indonesia, entró este jueves en una fase crítica, con 72 personas fallecidas, 898 heridas y 82,691 desplazadas, según el balance actualizado de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB).
La cifra de evacuados representa uno de los aumentos más significativos desde el sismo del sábado 15 de agosto y refleja el temor persistente de miles de familias a regresar a viviendas dañadas mientras continúan las réplicas.
Más de 82 mil personas permanecen fuera de sus hogares
De acuerdo con el balance divulgado este jueves, 38,801 personas permanecen en centros de evacuación habilitados por las autoridades, mientras otras 43,890 se encuentran en refugios independientes o espacios organizados por las propias comunidades.

Muchas familias han decidido permanecer en carpas, espacios abiertos o refugios temporales incluso cuando sus viviendas no quedaron completamente destruidas, debido al temor de nuevos derrumbes provocados por la actividad sísmica posterior.
Balance oficial sube a 72 fallecidos
La BNPB mantiene en 72 el número de muertos y en 898 el de heridos por el terremoto y sus consecuencias.
Las cifras continúan sujetas a revisión mientras los equipos de emergencia acceden a comunidades afectadas por deslizamientos, daños en carreteras y dificultades de comunicación.
Las autoridades han advertido que el balance puede variar conforme avance la verificación de datos en los distintos distritos afectados.
BMKG registra más de 3,300 réplicas
La Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) había contabilizado hasta la mañana de este jueves 3,394 réplicas posteriores al terremoto principal.
De ese total, 26 movimientos superaron magnitud 5 y 99 fueron percibidos por la población.
Las autoridades mantienen el llamado a evitar edificios agrietados o estructuras cuya estabilidad no haya sido evaluada, especialmente mientras continúe la secuencia sísmica.
El miedo mantiene a miles en refugios
La magnitud del desplazamiento no responde únicamente a viviendas completamente destruidas.
Una parte importante de los residentes permanece fuera de sus hogares por temor a que nuevas réplicas provoquen el colapso de estructuras debilitadas.
Ese escenario ha complicado el retorno a la normalidad y obliga a mantener una amplia operación de alojamiento, alimentación, agua potable y atención médica.
Una mujer de 84 años fue encontrada con vida
En medio de la emergencia, una mujer de 84 años identificada como Paulina Pobi fue encontrada con vida después de permanecer atrapada durante varios días entre los restos de su vivienda.
El acceso a su comunidad había quedado dificultado por un deslizamiento de tierra. Tras ser localizada, fue trasladada para recibir atención médica.
El rescate se produjo cuando las posibilidades de encontrar sobrevivientes bajo estructuras colapsadas disminuían con el paso de los días.
Daños alcanzan viviendas y edificios públicos
El terremoto provocó daños en miles de viviendas y en numerosas instalaciones públicas, entre ellas escuelas, centros sanitarios, oficinas gubernamentales y templos.
En algunos hospitales, pacientes han sido trasladados temporalmente a tiendas de campaña debido a daños estructurales o al temor de nuevas réplicas.
Las evaluaciones continúan en distintas localidades de Flores para determinar qué edificios pueden volver a utilizarse de manera segura.
Ayuda humanitaria enfrenta dificultades de acceso
Las autoridades indonesias mantienen el envío de alimentos, agua potable, medicamentos, tiendas de campaña y otros suministros esenciales hacia las zonas más afectadas.
Militares, policías, equipos de rescate y organizaciones humanitarias participan en las operaciones, pero el terreno montañoso y los daños en varias vías continúan complicando la distribución.
La emergencia ha pasado progresivamente de las labores iniciales de búsqueda y rescate hacia una operación prolongada de asistencia a decenas de miles de desplazados.
Impacto emocional entre niños y familias
Además de las víctimas y los daños materiales, las constantes réplicas han provocado temor y ansiedad entre numerosos sobrevivientes.
Niños, adultos mayores y personas que perdieron familiares o viviendas figuran entre los grupos que requieren mayor acompañamiento emocional mientras permanecen en refugios.
Equipos especializados han iniciado actividades de apoyo psicológico y atención comunitaria en varias zonas afectadas.
Flores revive el recuerdo del terremoto de 1992
La nueva tragedia ha reavivado el recuerdo del terremoto y tsunami que golpearon Flores en 1992 y dejaron alrededor de 2,500 fallecidos.
Indonesia se encuentra en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta debido a la convergencia de varias placas tectónicas.
Una emergencia que puede prolongarse
Con 82,691 desplazados, el desafío inmediato ya no se limita a rescatar sobrevivientes y evaluar daños.
Las autoridades deberán garantizar alojamiento, alimentación, agua, atención sanitaria y posteriormente la reconstrucción de miles de viviendas e infraestructuras públicas.
Mientras continúen las réplicas y las inspecciones de seguridad, las comunidades más afectadas de Flores permanecerán bajo estrictas medidas de precaución.









